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Diario de información económica del sector inmobiliario

19 Ago 201811:11

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Grandes, pequeños y viceversa

 

Somos unos cuantos los agentes inmobiliarios del mercado industrial que operamos en Catalunya que día tras día nos dedicamos a satisfacer las necesidades de muchas empresas. Entre todos sumamos, las grandes y las pequeñas inmobiliarias. No se trata de nombres, sino más bien de personas. No hay unos sin otros. Prueba de ello es la buena relación que siempre ha existido entre agentes, algunos de ellos que habiendo pertenecido anteriormente en alguna de las etapas de su vida profesional a grandes agencias, han pasado a constituir pequeñas agencias inmobiliarias que forman parte del pastel compartido, pastel que se llama mercado, y del que a la postre las empresas demandantes probarán, y si les gusta seguro que repetirán.

 

La colaboración entre agencias inmobiliarias internacionales y las de carácter local siempre ha existido, desde su llegada a nuestro país en los años noventa. Podía dar la sensación de que esas empresas acabarían con el mercado local, y después de casi 30 años seguimos todos en  el escenario; nos conocemos más que nunca, y cordialmente realizamos operaciones y transacciones conjuntamente. Nadie se ha “comido” a nadie. Con los años han desaparecido desgraciadamente algunas agencias locales, y han dejado de operar agencias internacionales también; y la causa principal ha sido la misma para ambas: la mala gestión empresarial, pérdidas, cierre, o motivado por estrategias comerciales y decisiones internas empresariales.

Nunca por absorción, fusión, o cualquier otra forma jurídica de esta índole. Más bien diría que han nacido o se han constituido más agencias locales compuestas por personas venidas de empresas grandes, y que por motivaciones personales o emprendedurías, han llevado a cabo nuevas aventuras y se han acabado consolidando. Las agencias internacionales  que operan en nuestro país son las mismas que llegaron en su momento, y aunque con mucha fuerza, son pocas.

 

Empresas con equipos comerciales de mayor envergadura precisan de organigramas de configuración piramidal, que desde arriba hacia su base se segmentan en departamentos especializados que forzosamente deben cortar para trabajar en según qué áreas, sectores, o zonas, para no canibalizarse entre ellos mismos.

Esto no sucede en empresas de pequeña estructura, que si bien facturan menos, también reparten menos; por tanto, quizás rentabilizan más su trabajo.

 

Por este motivo no podemos pensar que grandes empresas obtienen mayores beneficios. Los pequeños muchas veces son los grandes, y los grandes a veces son muy pequeños. Espero haberme explicado; es un sentimiento que llevo dentro desde ya hace más de 16 años, concretamente desde que decidí establecerme después de haber pasado por diferentes empresas de mucho mayor tamaño que la que en la actualidad dirijo.

 

Y después de haber vivido en los dos escenarios he llegado a la siguiente conclusión: todos somos igual de grandes o de pequeños. Las mismas personas somos en un lugar que en otro. Pienso que al final nuestros clientes quiere a las personas, no a las empresas. El servicio que se les ofrece ha de ser igual de ágil, igual de profesional; ni mayor, ni menor, igual.

 

Las grandes compañías pueden presumir de un nombre, nombre que les representa y que llevan insertado sus empleados en la espalda, y que gracias a él en muchas ocasiones les permite tener buena parte del trabajo reconocido, al menos en el inicio. Por el contrario, la pequeña empresa debe esforzarse más al principio para ganarse la confianza. Sin embargo, las empresas pequeñas obtienen esa confianza en menos tiempo. El trato es más personalizado, directo, y de tú a tú.

 

Todos construimos. Lo que tienen unos, no lo tienen otros, y viceversa.

 

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