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Diario de información económica del sector inmobiliario

17 Nov 201906:47

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Rótulos y rotulista

Rótulos y rotulista

 

 

Quisiera dedicar este post a dos grandes amigos míos, “el rótulo” y “mi rotulista”. Este año se cumplirán 25 años de la relación comercial entre mi empresa y mi rotulista.

 

Quisiera explicar a los lectores de mi blog la importancia que tiene, en mi opinión, la figura del rótulo. Prueba de ello es que a pesar de haber evolucionado muchísimo en estos últimos 25 años, el rótulo sigue siendo una de las armas importantes para nuestro sector. ¡Cuántas pesetas y cuántos euros hemos empleado los agentes inmobiliarios para este fin! Del mismo modo que cualquier empresa comercial, vendedora de su producto, necesita de un buen anuncio con su nombre y su logotipo, las inmobiliarias lo necesitamos también. Para vender y para promocionarnos.

 

El rotulista es la persona física que finaliza un trabajo que empieza mucho antes de ser colocado el cartel, lona o valla. Una de las funciones que tiene el comercial de nuestro sector es captar el producto o, lo que es lo mismo, ampliar nuestra cartera de producto. Y, para ello, son básicas varias condiciones: saber valorar, conocer el mercado y utilizar la mayor parte de veces la memoria. Con todo ello transmitimos mucho más seguridad a nuestro cliente-propietario.

 

Y es entonces cuando, habiendo demostrado nuestro conocimiento del mercado, la propiedad de un inmueble nos concede su confianza y deja en nuestras manos la comercialización de su activo, ya sea para venderlo o arrendarlo.

 

Siguiendo nuestro protocolo, se procede acto seguido a firmar el llamado mandato o encargo a través de un contrato entre agente y propietario del inmueble. Y es en este mandato en el que incluimos o no la instalación o colocación de ese rótulo, lona o valla, en la que publicitamos la nave, el edificio o el suelo, industriales todos.

 

Por unas razones u otras siempre ha sido un tema difícil, para unos más que para otros, y pienso que debe seguir siendo así. Creo que deben colocar cartelería los más expertos, los seleccionados para ello por los propietarios. Los carteles no sólo se pagan, se merecen. Un cartel ayuda a todo el mundo, al agente inmobiliario directamente y, de forma indirecta, a los propietarios. Pero hay que seleccionar. Los agentes seleccionamos si en un inmueble es necesario o no un cartel y los Propietarios deben seleccionar qué agente puede clocar su cartel. No se puede ni se debe entrar en una “guerra de carteles”. Para que esto no suceda, es el propietario quién debe actuar como juez.

 

Opino que, estando ambas partes en el mismo barco, uno interesado en “colocar” su propiedad y el otro en realizar la operación, en algunas ocasiones los gastos de comercialización deberían ser compartidos. Y en esos gastos se debería incluir el cartel, pudiendo éste formar parte de los futuros honorarios a percibir por el asesoramiento de la operación.

 

Una vez confirmado el encargo, con rótulo incluido, es entonces cuando solicitamos a nuestro proveedor de cartelería la confección, así como su posterior colocación. El mismo rotulista será el que lo retire cuando sea el momento indicado.

 

En 1994, en la empresa donde trabajaba entonces, me dieron la responsabilidad de formar equipo humano industrial y sacar el máximo de beneficio y rentabilidad a la estructura. Me di cuenta que uno de los proveedores, el rotulista, fallaba, y no sólo eso, sino que hasta entonces no había sido bien controlado, ni por sus trabajos, ni tampoco a nivel económico-presupuestario. Consecuentemente, decidí prescindir de sus servicios.

 

Entonces me tocó sustituirle y no tuve más remedio que coger las famosas páginas amarillas y buscar. Después de tantear a varias empresas, me cité con la que hoy he querido dedicar este post. Me costó unos meses convencer al titular de dicha empresa. Rotulaban para compañías de todo tipo, no así para inmobiliarias. Además, yo les exigía no solo la confección, sino también la colocación y retirada. Finalmente, lo conseguí.

 

Hoy esta empresa de rotulación trabaja para la mayor parte de agencias inmobiliarias de Barcelona. Es una empresa familiar, de Hospitalet del Llobregat, y conoce más que nadie mis polígonos industriales. Empecé trabajando con el padre y ahora hace ya años, lo hago con su hijo. Marín y Torres somos algo más que una relación comercial. Hemos trabajado siempre desde 1994 y también siempre nos hemos entendido. Naves, edificios, terrenos, todo industrial. En los polígonos, a veces juntos y otras separados, colocando o buscando sitio estratégico donde colocar esos rótulos.

 

Gracias al rótulo podemos disponer de una bala más en nuestra recámara. También gracias al rotulista, todavía uno de los proveedores importantes para desarrollar nuestra actividad.

 

Quizás la importancia que le doy es mucha por haber empezado en mi profesión enganchando yo mismo esos carteles que hoy me cuelga Francesc.

 

Empecé con el rótulo y creo que el día que termine lo haré también con él.

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