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Diario de información económica del sector inmobiliario

23 Sep 201909:21

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‘En garde’, ‘real estate’

‘En garde’, ‘real estate’

 

 

Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin Properties; Enrique Losantos, de JLL, o David Vila, de Renta Corporación, son algunos de los nombres propios del real estate español. En el pasado curso, todos ellos coincidían en su diagnóstico sobre el sector: nada de burbuja inmobiliaria y dos años de margen (como mínimo) para el fin de ciclo.

 

Mucho ha llovido desde entonces y ahora España está sumida en un bloqueo político, la desaceleración de Europa nos pisa los talones y el fantasma de los tipos negativos deambula sobre el Banco Central Europeo (BCE). ¿Estamos más cerca del fin del ciclo inmobiliario? Si llega, ¿estamos preparados?

 

El escenario asusta, pero no sería una mala idea empezar a estudiarlo como una posibilidad. Las empresas deben empezar a plantearse reducir deuda y tener las estructuras afinadas por si llega el fin de ciclo del inmobiliario. En palabras de la hasta ahora directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde: “reparemos el tejado ahora que brilla el sol”.

 

Apostar por las tendencias del mercado es otra de las formas de no quedarse atrás. Los datos demuestran un cambio en la forma del consumir la vivienda. La adquisición de inmuebles ha dejado de ser vista como la única opción y muchos de los más jóvenes, que ni pueden ni quieren comprar, apuestan por el alquiler.

 

Las principales promotoras han captado la tendencia al vuelo y han empezado a invertir en el build-to-rent, pero debemos ir un paso más allá. ¿Es una tendencia a largo plazo? ¿Qué piden los inquilinos? En un momento donde reinan las flagships y los operadores de coworking ofrecen servicios para diferenciarse, ¿qué papel deben tener las promotoras? Vía Célere ha empezado a incorporar salas de estudio, salones de belleza o incluso espacios medicalizados en sus promociones. ¿Es este el futuro de la vivienda en alquiler? 

 

Por otro lado, la apuesta por la digitalización ya no es un plus, sino una necesidad. “Si las compañías dedicadas al análisis de big data no avanzan en este sentido, pueden quedar desplazadas por las proptech”, advertía Fernando Álvarez-Cascos, consultor de Finnovating, en una entrevista a EjePrime. La importancia de incorporar la tecnología en las tasadoras es evidente, pero deben hacerlo también las promotoras, las agencias inmobiliarias y los grandes operadores.

 

La sostenibilidad es aún una gran desconocida para el real estate. Los edificios son los responsables del 40% del consumo mundial de energía y de aproximadamente un tercio de las emisiones de dióxido de carbón. Las industrias de la moda y la automovilística, entre otras, han dado sus primeros pasos en este sentido, pero el sector inmobiliario tiene todavía mucho por demostrar. El real estate debe hacer suya la premisa de que el futuro, será sostenible o no será.

 

En resumen, las empresas deben tener sus cuentas saneadas y observar de cerca el comportamiento del consumidor, con un ojo puesto en la digitalización y otro en la sostenibilidad. Sea o no el fin de ciclo, es el momento de estar alerta a las nuevas tendencias y saber darles respuesta.

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