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Diario de información económica del sector inmobiliario

25 Octubre 2020F17.46h

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Los blogs de EjePrime

20 JUL 2020
F05.00h

Me he comprado un piso

Me he comprado un piso

 

 

Soy Marc Vidal y estoy al frente de EjePrime. Sí, a las puertas de otra crisis económica (la de 2008 me cogió empezando la carrera de Periodismo) me he comprado un piso. Bueno, en realidad me lo compré hace 23 meses, en agosto de 2018, pero tras dos años viendo crecer el edificio, mi pareja y yo firmaremos la hipoteca en los próximos días.

 

Hasta hace un par de meses, el único trabajo que hemos tenido ha sido pagar lo acordado, seguir la actualidad de los cambios legales en las hipotecas y del descenso vertiginoso de los tipos de interés, ir a ver las obras y armarnos de paciencia. Incluso con el parón de las obras por la pandemia a principios de abril y la ralentización del ritmo de trabajo para poder mantener la seguridad sanitaria de los trabajadores desde entonces.

 

La parte estresante del proceso llegó, más o menos, a principios de mayo. A un mes de la fecha prevista para la entrega de las llaves, tuvimos que decidir con qué entidad financiaríamos la hipoteca. “Este tipo de interés está muy bien pero tenemos que hacer tres seguros y con los otros sólo tenemos que tener la nómina”, “me acaban de llamar del banco, que con lo del coronavirus, nos suben el tipo de interés y nos bajan el porcentaje que cubren”, “¿nos la jugamos a variable y esperamos que la economía seguirá tocada mucho tiempo?”, “ya basta, ¿nos vamos a vivir a la montaña?” fueron frases que se repitieron en casa durante unos días.

Mientras, tuvimos que abrir nuestras vidas a todas las entidades que consultamos. Nóminas, contratos, extractos bancarios desde que ni conocía a mi pareja, explicar que, por suerte, ninguno de los dos perdió el trabajo ni sufrió un Erte a causa del coronavirus, etcétera.

 

Una vez decidida la entidad con las que nos ligaremos durante los próximos 359 meses, es decir, hasta junio de 2050, llegó el momento de abrir cuentas en el nuevo banco, cerrarlas en el antiguo, cambiar domiciliaciones, avisar al propietario del piso de alquiler de que nos vamos y, sobre todo, empezar los trámites para la firma de la compraventa y, a la vez, del préstamo.

 

Para ello, tuvimos que desplazarnos hasta la sucursal bancaria que nos gestionará la hipoteca a firmar el consentimiento y esperar “entre cinco y quince días” a que recibieran la Ficha Europea de Información Normalizada (Fein), donde aparece toda la información del préstamo.

 

Al final, fueron 18 días.

 

¿Y te iba de tres días después de 23 meses? Bueno, hasta que no firmas la Fein, no empieza la cuenta atrás para poder formalizar la hipoteca y tenemos un piso de alquiler que dejar los más pronto posible. Además, hasta que no tienes las llaves no puedes empezar a pensar cuándo y cómo harás la mudanza o a comprar elementos imprescindibles como la cama o la nevera, que, gracias al coronavirus, pueden tardar hasta un mes en llegar desde que pasas por caja.

 

Una vez firmada la Fein, empieza lo bueno. El Consejo General del Notariado recibe la documentación del banco y, al día siguiente, te llega un correo electrónico y algo tan viejo como un SMS que te indica que ya puedes pedir hora para hacer la primera cita que marca la ley.

 

Una cita en la que el comprador está a solas con el notario, que repasa los elementos clave del contrato hipotecario. Tipo de interés, bonificaciones (qué y cuánto), comisiones varias, la flexibilidad del contrato y (ai, suspiros, sudores fríos y pánico) qué pasa si dejamos de pagar las cuotas (algo que, por cierto, la ley marca muy claramente).

 

Hecho el repaso, el notario te deja con un pequeño test para asegurarse que lo has entendido todo. Cuando terminé la carrera, primero, y el máster, después, me prometí a mí mismo que nunca más haría un examen. La primera vez la rompí. Digamos que el test sobre el préstamo no sirve para romper la promesa por segunda vez. Con tener claro si la hipoteca es a tipo fijo o variable y las comisiones que se contemplan, es suficiente.

 

A partir de aquí, sólo queda volver a acudir al notario, esta vez acompañados por la entidad bancaria para unirnos en sagrado préstamo hipotecario, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte de la hipoteca nos separe dentro de 10.957 días.

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