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Diario de información económica del sector inmobiliario

21 Ago 201708:27

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Barcelona 2035

Barcelona 2035

Leía hace unos días un artículo sobre las diez predicciones que había hecho Bill Gates hace 20 años y que hoy son una realidad. Lo que me llevó a averiguar sus predicciones actuales.

Dice Bill Gates que en 2035 no habrá países pobres; que África producirá suficientes alimentos para toda su población y que la tecnología habrá mejorado enormemente su calidad de vida (educación, sanidad, banca,...); que el mundo funcionará sólo con energía renovable; que los robots acabarán ocupando los puestos de trabajo físicos pero se mantendrán la mayor parte de los puestos de trabajo humanos y que además, los robots pagarán impuestos;  y que se habrán erradicado enfermedades como la polio y habrá un tratamiento para el cáncer.

 

Queda claro que Gates espera que dentro de 20 años tengamos un mundo mejor del que tenemos ahora, cómo hoy es mucho mejor del que era hace 20 años. Pero, ¿cómo eran Barcelona y Cataluña en 1995 y como serán en 2035?


En 1995 la gran Barcelona estaba organizada en una Mancomunidad de Municipios Metropolitanos, una asociación voluntaria de 31 municipios que daba servicio a una población de 2,8 millones de habitantes en una extensión de 334,6 km². En 2011 se creaba la entidad del Área Metropolitana de Barcelona, con sus actuales 3,1 millones de habitantes en 36 municipios, con un total de 606 km² y que en 2035 será lo que comúnmente se conozca como Barcelona y tendrá más de 4 millones de habitantes.

 

En 2035, la población de Cataluña superará los 9 millones de habitantes, 1,5 millones de personas más de los 7,5 millones actuales y un 50% más de población que en 1995, cuando teníamos 6,1 millones de habitantes.

 

La población del mundo crecerá hasta 2035 en 1.200 millones de nuevos habitantes, la mitad en África, para alcanzar los 9 mil millones de personas, mil veces el tamaño de Cataluña.

 

Los jóvenes se moverán más que ahora y tenderán a concentrarse en grandes ciudades globales y entre ellas, Barcelona será una de las que más talento atraiga.

 

La población extranjera residente en Cataluña representará en 2035 un 20% del total y alcanzará los 1,8 millones de personas, el doble de los 900 mil extranjeros residentes actualmente, que representan el 12% de la población y 20 veces los 90 mil residentes extranjeros de 1995, que representaban el 1,5% de la población de Cataluña.

 

En 2035 la esperanza de vida de un catalán al nacer estará en unos 90 años, lejos de la esperanza media de vida de 77 años que tenía en 1995 o de los 84 años de hoy en día. La edad de jubilación actualmente fijada en 67 años habrá aumentado hasta los 75 años y buena parte de los 2 millones de catalanes que en 2035 tendrán más de 65 años estarán trabajando.


En 2035 Cataluña recibirá más de 40 millones de turistas extranjeros, el doble de los 21 millones de turistas que recibiremos este año (el 70% por avión) y casi seis veces los 7,7 millones de turistas de 1995.

 

La Sagrada Familia completamente terminada, con un parque y una escalinata con acceso desde la Diagonal, convertida en unas nuevas Ramblas transitada por el tranvía y por una riada humana de turistas, recibirá en 2035 más de 10 millones de turistas frente a los 4,5 millones que recibe hoy y los casi 3 millones que recibía en 1995.

 

El aeropuerto de El Prat contará con una nueva terminal (T3) para mover, entre llegadas y salidas, más de 70 millones de pasajeros al año, frente a los 44 millones de actuales y a los 11 millones de pasajeros de 1995.  Los aeropuertos de Girona y Reus operarán como terminales 4 y 5 de Barcelona, gestionando otros 15 millones de pasajeros anuales en 2035.

El AVE, inaugurado hace 25 años, competirá en 2035 con la tecnología Hyperloop de Elon Musk, que unirá toda Europa y permitirá llegar a Madrid desde Barcelona en 35 minutos, a París en una hora, algo menos hasta Milán y un poco más hasta Frankfurt y moverá más de 30 millones de pasajeros al año.

 


El clima habrá cambiado de manera importante, el 60% de la superfície de España será desértica en 2035 y en verano las temperaturas máximas en Madrid serán hasta 3,6 grados superiores a las de 1995 y se parecerá a Las Vegas, haciendo insoportables los veranos. Se habrá disparado la demanda de vivienda vacacional, especialmente en Tarragona y a largo plazo se producirán en España grandes movimientos de población hacia la costa.

 

En parte por el clima, Cataluña se habrá convertido en 2035 en un gran destino de turismo interior y habrá pasado de los 6 millones anuales de visitantes del resto de España a recibir más de 15 millones anuales de visitantes interiores

El crecimiento de la población, la demanda de vivienda vacacional y el alquiler turístico, habrá disparado la demanda de viviendas nuevas en Cataluña y la construcción residencial se acelerará en los próximos años para producir un millón de viviendas hasta 2035.

 

En 1995 había unos 3 millones de viviendas en Cataluña, 2,1 millones (70%) destinadas a primera residencia, unas 500 mil viviendas vacacionales y unas 400 mil viviendas sin uso familiar. Veinte años después se han construido prácticamente un millón de nuevas viviendas y el parque de viviendas supera los 4 millones, de los que 3 millones (75%) son viviendas principales mientras las viviendas vacacionales se mantienen en unas 500 mil y las viviendas sin uso familiar se han incrementado ligeramente hasta las 435 mil unidades.

 

En 2035 el parque en Cataluña se habrá incrementado hasta los 5 millones de viviendas, casi 3,85 millones de principales (76%), unas 750 mil viviendas vacacionales y unas 400 mil viviendas sin uso familiar (8,5%).

Lamentablemente, la producción de vivienda nueva habrá ido, como ahora, por detrás de la creación de hogares y las 850 mil nuevas familias que se formarán hasta 2035 habrán sufrido periodos de una grave escasez de vivienda.


Los precios volverán a subir de manera importante y dentro de 20 años el precio por metro cuadrado construido de una vivienda nueva dentro de la ciudad de Barcelona estará de media en unos 8.000 euros, frente a los 1.475 euros que costaba en 1995 y a los 3.850 euros que cuesta hoy. Por el camino habremos vivido el pico de 2007 con precios medios de 5.950 euros y otro pico intermedio, muy posiblemente en 2024, con precio medios de hasta 10.000 euros.

 

En 2035 el precio medio de una vivienda nueva en la gran Barcelona (la actual Área Metropolitana) será de 600 mil euros frente a los casi 300 mil euros de hoy en día y a los 150 mil euros de 1995.

 

La presión de los precios habrá llevado a muchos barceloneses a trasladarse fuera del centro, en las promociones que se levantarán en el Baix Llobregat (flexibilizando las medidas de protección agrícola ante la gravedad de la escasez de vivienda), en ciudades de periferia de la gran Barcelona, como Sabadell, Terrassa o Granollers o en ciudades jardín que se construirán junto a nuevos apeaderos de Cercanías en zonas como LLinars o Santa Maria de Palautordera.

 

La recuperación de la actividad constructora, el crecimiento del turismo y el desarrollo de una importante industria tecnológica, habrán aumentado la renta per cápita en Cataluña (en estándar de poder de compra) hasta superar los 45.000 euros anuales, un 50% por encima de los 30.900 euros actuales y superando la renta de Dinamarca, Austria y Suecia. Algo totalmente inimaginable en 1995, cuando nuestra renta per cápita era 20,500 euros anuales.


El producto interior bruto de Cataluña, que actualmente es de 223 mil millones de euros (254 mil millones de dólares), superior al de Chile (18 millones de habitantes) y que era de 84 mil millones de euros en 1995, superará los 400 mil millones de euros en 2035, equivalente al PIB que tiene hoy Tailandia con 68 millones de habitantes.

 

La población activa de Cataluña que actualmente es de 3,8 millones de personas (68% en el sector servicios) y en 1995 era de 2,7 millones (54% servicios), será en 2035 de 5 millones de personas humanas (80 % será en el sector servicios). Según Gates, debemos esperar que en 2035 tengamos en Cataluña un 20% adicional de población activa no humana, un millón de robots que también cotizarán a la Seguridad Social y ayudarán a pagar nuestra jubilación (a partir de los 75 años).

Buena parte de los 1,4 millones de puestos de trabajo que se crearán hasta 2035 en el sector servicios tendrás su actividad en nuevos edificios de oficinas. El inventario de oficinas en Barcelona, que actualmente es de casi 6 millones de metros cuadrados y en 1992 era de 3 millones, será de 12 millones de metros cuadrados en 2035, con un crecimiento medio en los próximos 20 años de 300 mil metros anuales.

 

La ocupación del centro por oficinas y el traslado de población fuera de la zona central de Barcelona permitirá que en 2035 el tráfico por dentro de las Rondas esté prohibido a los vehículos no eléctricos y en general, el tráfico se habrá reducido de manera importante debido a las medidas coercitivas tomadas por las Administraciones (reducción de plazas de aparcamiento, peaje de entrada, supermanzanas con tráfico restringido, mayores impuestos de circulación, etc.) y al importante desarrollo de la economía colaborativa (vehículo compartido) y de la tecnología (vehículo eléctrico autónomo).


Nuevas viviendas y oficinas más eficientes y una movilidad más sostenible, junto a la terciarización de la economía, permitirán que el consumo total de energía primaria de Cataluña en 2035 se reduzca desde las 23 millones de toneladas equivalentes de petróleo (tep) que consumimos actualmente hasta algo menos de las 19,4 millones de tep que se consumieron en 1995.

 

Se trata de volver a más que doblar la productividad energética, que ha pasado de 4.350 euros de PIB por tep en 1995 a 9.650 euros por tep actualmente y que debería volver a multiplicarse por algo más de dos para alcanzar los 20.500 euros por tep consumido en 2035.

 

El consumo de energía por parte del transporte no ha aumentado en los últimos 20 años, en 1995 representaba con 5,8 millones de toneladas equivalentes de petróleo el 39% del consumo total de energía primaria de Cataluña y actualmente significa el 22% de la energía consumida, gracias a una reducción del consumo medio por vehículo del 40%, habiendo pasado de 1.940 litros equivalentes de petróleo por año de promedio por cada uno de los 3,3 millones de vehículos (72% coches) que había en 1995 a 1.174 litros de promedio para un parque actual de 5,5 millones de vehículos (63% coches).

 

En 2035, a pesar del aumento de la población, no habrá aumentado el parque de vehículos e incluso el número de coches se habrá reducido y representará menos del 50% del total de vehículos, en favor de motocicletas y autobuses. El consumo medio de energía por vehículo se habrá reducido en otro 40% y en 20 años, el consumo por parte del transporte representará sólo el 16% de la energía primaria.

Y además, según Bill Gates, en 2035 prácticamente el 100% de la energía consumida será de origen no fósil.

 

En Cataluña incrementar la producción de origen no fósil hasta el 100%, cuando actualmente representa un 35% del consumo, significa incrementar la generación no fósil en unos 10 millones de tep en 20 años frente a los 1,8 millones que se han incrementado desde 1995, cuando el porcentaje de la energía de origen no fósil era del 25%.

Doblar la productividad energética y eliminar la energía consumida de origen fósil, es un reto de proporciones gigantescas en el que el sector inmobiliario jugará, junto a la industria, un papel clave.

Ciertamente muchos retos para nuestro sector en estos próximos 20 años, que prometen ser tan intensos como lo han sido los últimos 20 y aquí, desde la privilegiada perspectiva del piso en el Poblenou intento imaginarme esta Barcelona de 2035.

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