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Diario de información económica del sector inmobiliario

23 Oct 201709:49

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Bella y poderosa

Bella y poderosa

Tradicionalmente se ha considerado que el placer físico es la sensación más intensa que puedes llegar a sentir, por las incontestables reacciones que nos provocan actividades como tomar una copa de vino, comer chocolate o hacer el amor.

 

Pero recientemente la neurobiología ha demostrado que contemplar cosas bellas, como puede ser una obra de arte, un paisaje o una composición arquitectónica, genera en nuestro cerebro la misma respuesta que el placer físico, aunque requiere activar unas funciones neuronales superiores. Esta recompensa que obtiene nuestro cerebro en forma de placer es lo que nos empuja a perseguir la belleza.

 

Y sin duda, es tu belleza lo que nos hace amarte tanto.

 

No tienes un símbolo claro que te represente, como París tiene su Torre Eiffel, Londres su Big Ben o Roma su Coliseo. Tu emblema podría ser la Sagrada Familia, la Casa Batlló, la Pedrera, el Parc Güell. El Liceu o el Palau de la Música. Tus Ramblas heridas. También lo podría ser el sensual perfil de tu frente marítimo o la perfecta retícula diseñada por Cerdà. Para mí, tu gran singularidad la constituye el conjunto arquitectónico de edificios modernistas de la derecha del Eixample. Todos ellos de gran personalidad, cargados de detalles que buscan la diferencia, pero que en su globalidad conforman una inesperada armonía.

 

Esta dificultad en concretar tu símbolo constituye tu mayor fortaleza, pues en realidad eres un mosaico de belleza. Y cada pieza justifica conocerte y también amarte.

 

Cuando viajamos por el mundo mencionamos tu nombre con orgullo, con la esperanza de que nos asocien a ti y a todo lo que representas: modernidad, cultura, creatividad, cosmopolitismo, solidaridad, apertura al mundo, sofisticación, mediterraneidad...

 

Hoy tus calles están llenas de visitantes de todas las procedencias que te quieren contemplar y recorrer. Los barceloneses nos quejamos de tus adoradores, nos sentimos invadidos, estamos desbordados... Quizá estemos celosos, pues antes eras nuestra y ahora eres de todos.

 

Todavía no sabemos muy bien cómo gestionar todo lo que te está pasando. Nos deslumbras y nos enloqueces. Eres lunática, indescifrable, contradictoria, exigente, contestataria, demasiado pasional, demasiado distante, demasiado canalla, demasiado elitista.

Pero utilizas tu magia para volvernos a seducir y nosotros nos dejamos, para qué resistirnos.

 

Como decíamos, la contemplación de la belleza está íntimamente vinculada al placer. Y quien tiene al alcance ese placer en su vida diaria es inmensamente rico. E inconmensurablemente feliz.

 

Gracias, Barcelona 

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