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Diario de información económica del sector inmobiliario

24 Nov 201706:15

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Consultoría inmobiliaria: tengo el secreto

Consultoría inmobiliaria: tengo el secreto

Me gusta mi profesión. Mucho.

 

El mundo de la consultoría te obliga a estar permanentemente actualizado en las nuevas formas de trabajar y a estar al día en innovación tecnológica. Exige intuición para anticipar tendencias emergentes, y tener capacidad de propagarlas. 

Se supone que debes dar luz a tus clientes, y sobretodo, debes generar confianza y actuar con profesionalidad y honestidad.

 

Debes estructurar una opinión propia sobre tu mercado y sobre la ciudad en la que actúas.

 

Los conocimientos sobre las diferentes disciplinas inmobiliarias, las adquieres con formación académica, aprendizaje continuo y sobretodo, con la experiencia atesorada con el paso del tiempo.

 

Pero la verdadera magia de nuestra profesión -y lo que a mí me tiene absolutamente enganchada- está en los vínculos personales que generas con el paso del tiempo.

 

Los vínculos con tus clientes, los vínculos con tus competidores, los vínculos con el rico universo de profesionales que te rodea, pero por encima de todo, la magia está en los vínculos que generas con el equipo del que formas parte.

 

Cuando una tarde del año 2007 me comunicaron que ocuparía la dirección general de Aguirre Newman Barcelona, asumí que mis jefes me habían puesto los galones y me sentí tremendamente agradecida. Pero enseguida vi claro que la verdadera autoridad sólo me la podría otorgar mi equipo en Barcelona. Y que sólo me la ganaría con el paso de los años, tras mucho, mucho trabajo.

 

Han pasado diez años desde aquella tarde. Y cuando entro en nuestra oficina, siento que los profesionales de nuestro equipo continúan siendo mi gran motivación, el motor que me empuja a mejorar cada día.

 

Un equipo es un estado de espíritu, es un tejido rico y complejo, integrado de emociones, complicidades y objetivos compartidos.

 

Aviso: no hay atajos. No se construye un equipo fichando personas sueltas de otras organizaciones. Un equipo de verdad se construye con el tiempo, implantando una cultura basada en el respeto profesional y el afecto personal.

 

Tengo la fortuna de que la cultura de nuestra empresa apuesta por dar oportunidad de crecimiento a nuestros profesionales. Cuando se produce una vacante en los cuadros directivos de nuestra organización, siempre consideramos candidatos internos. Es nuestra gran virtud, sabemos hacer cantera. Casi siempre tenemos algún profesional formado en casa, que es el candidato perfecto. Y que por fin, tenemos la oportunidad de premiar.

 

La crisis fue dura y nos dejó cicatrices a todos. Tuvimos que poner el foco en proteger la facturación y reducir costes. Pero también supimos proteger y consolidar nuestro equipo.

 

En esta nueva etapa de ciclo no hay nada que me apetezca más que poder dedicar más tiempo, más atención y más cariño a todo mi equipo.

 

A todos los que estáis y todos los que habéis estado, os estoy inmensamente agradecida.

 

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