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Diario de información económica del sector inmobiliario

17 Jul 201807:36

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El saber no tiene edad

El saber no tiene edad

 

 

La formación. La experiencia. Ambas, juntas o separadas, son valores en alza. Tengo claro que el saber no tiene edad y que por muy formados, experimentados y capacitados que estemos siempre se puede saber más y da igual la edad y el track record de un profesional, que siempre habrá ángulos y zonas grises de mejora y crecimiento.

 

Me reafirmo en una idea y es que la especialización es la clave del éxito del individuo, porque es imposible saber de todo, pero que para ser un especialista de algo se debe acompañar con una formación complementaria que haga ese conocimiento más fuerte y sólido. Eso te lo dan los cursos especializados, programas y master class específicas, además de años de especialización y trabajo en un área concreta. 

 

En relación a la formación, te das cuenta de que la experiencia es un grado, pero que alguien de 35 años comparte grupo de trabajo con gente de 55 años y sus roles son de igual a igual. Por ello, creo que es muy enriquecedor abrirse a la formación tengas la edad que tengas. Eliminar los fantasmas de la edad, complejos y prejuicios y reconocer que alguien con veinte años menos de experiencia puede aportarte cosas muy positivas y enriquecedoras.

 

Por el contrario y en términos de experiencia, completo la frase del saber no tiene edad, con otra que reza lo siguiente: la edad te da saber. Es innegable que la mera experiencia vivida, los años, los éxitos y fracasos, son la base del aprendizaje y eso sólo te lo dan los años y las experiencias vividas y no tanto la formación adquirida. Dependerá de cada cual cuando empezó esa rueda a girar a nivel profesional. Es cierto que la experiencia que aporta un perfil de 55 años tiene más carga que la de una persona de 35. 

 

Mi conclusión es que ambos perfiles se complementan y se necesitan, se retroalimentan y son dependientes entre sí. Por ello, el trabajo y la experiencia combinan a las mil maravillas con la formación.

 

Animo a los perfiles más senior a seguir formándose y a quitarse la idea de la cabeza de que todo se sabe y a los perfiles junior a buscar en la formación una vía rápida de conocimiento y soporte, además de, por supuesto, a escuchar, aprender y observar a esos perfiles más senior que tengan a su alrededor. 

 

Otro tema que surge en todo esto, es el éxito de gente sin formación que ahora está muy de moda. Los llamados hechos a sí mismos... siempre nos hablan de los casos contados de éxito, pero nunca de los que no llegaron... desgraciadamente veo muchos más casos de fracasos en este sentido que de éxito y muchas veces es por no formarse o evolucionar.

 

¿Y cómo se forman esos emprendedores de éxito sin formación académica? Pues, o de la misma manera, a través de la especialización en cursos y programas, o rodeándose de perfiles que les aporten y enriquezcan día a día.

 

Uno se puede formar sin necesidad de acudir a cursos, pero lo importante es absorber con facilidad lo que el entorno te da, ya sea a base de horas lectivas, casos prácticos o las experiencias de asesores y personas de confianza que te aportan conocimiento positivo.

 

No creo en el éxito a largo plazo conseguido por el olfato y el good feeling de un tipo muy listo. Esto te ayuda, pero no te mantiene a largo plazo. O sabes delegar, escuchar y aprender o estás en riesgo.

 

En cuanto a estos dos aspectos que hoy he querido valorar, la formación y la experiencia, comparto con vosotros una anécdota que me ocurrió en mis comienzos hace casi 17 años. Trabajé durante seis meses en una operación donde mi cliente no terminaba de ver claros los términos de cierre del acuerdo o, al menos, igual de claro que yo lo veía. Igual mis ganas, inexperiencia y juventud me hacían analizar de forma mucho menos conservadora esa operación, pero en cualquier caso después de muchos argumentos, reuniones, diferentes planteamientos y varias propuestas seguía sin tener el 100% del convencimiento de mi cliente para ir adelante con el deal.

 

Recurrí a un perfil senior y directivo de la compañía para ir a una última reunión e intentar desatascar el tema y cuál fue mi sorpresa, que en noventa minutos consiguió lo que yo después de seis meses no había logrado y es que nuestro cliente decidiese ir adelante con la operación sin intentar forzarle a ello.

 

Esto me demostró que la edad, el seniority y la experiencia son un grado. Que el confort y seguridad que necesitaba nuestro cliente se lo había dado esta otra persona, y que por muy bien que yo hubiese argumentado, el cliente necesitaba que se verbalizase a través de la experiencia.

 

Y otra cosa más importante, es que sabía que algún día me pasaría esto pero en esa otra posición y llegaría a hacer lo mismo simplemente con formación, experiencia y paciencia. Y así ha sido y el tiempo me ha dado la razón.

 

Por ello invito a todo el mundo a formarse, a vivir el día a día como algo nuevo y a tener paciencia. A escuchar a otros que aportan cosas nuevas, a observar nuevas propuestas y tendencias, a ser analítico y a intentar absorber todo lo que nos rodea. Todo es formación. La rueda no para nunca.

 

La frase de hoy sale de alguien que revolucionó su etapa y sobre todo Francia: “Alguien inteligente aprende de la experiencia de los demás”, dijo Voltaire.

 

 

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