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Diario de información económica del sector inmobiliario

21 Oct 201823:46

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'Healthy worker'

'Healthy worker'

 

Los hábitos, las costumbres, las formas de vivir, de pensar y de relacionarse han cambiado y, por lo tanto, también lo ha hecho la manera de trabajar e interactuar laboralmente.

 

Como en alguna otra ocasión he escrito y comentado, para mí la base de un trabajador rentable y eficiente se encaja en los siguientes pilares: formación, experiencia, motivación, equilibrio, y salud física y mental. Precisamente, este cuarto punto ocupa el blog de hoy.

 

El deporte y la vida sana y saludable han llegado al mundo empresarial para mejorar las compañías, sus empleados y la sociedad en general. Hace cuarenta años, en este país el perfil del ejecutivo y sus hábitos distaban enormemente del que ahora decide en las mesas de negociación y en los cierres de trato. La entrada de la mujer en la alta dirección, la internacionalización de las plantillas, el alto rendimiento, el estrés a la hora de desarrollar nuestros trabajos, la conectividad, la conciliación, junto con nuevos hábitos sociales y de consumo, han provocado que el deporte y una vida saludable moldeen las plantillas más efectivas, rentables y productivas del mundo empresarial. Estoy absolutamente convencido de que una plantilla en la que tiene lugar una actividad deportiva alta y una actitud y unos hábitos saludables será, a medio plazo, una plantilla mucho más rentable y productiva que otra que no cuide esta parte.

 

En este sentido, ¿qué aporta el deporte desde mi punto de vista a la empresa? Sin lugar a dudas: salud, cohesión laboral, interacción, hábitos organizativos, relajamiento, integración, compañerismo, sentimiento de equipo y de pertenencia, fortalecimiento del trabajo en equipo, superación personal y, sobre todo, refuerzo de valores como la empatía y la perseverancia, el esfuerzo o el compromiso. Y una vida sana a nivel emocional y mental aporta respeto, cohesión, disminución de enfrentamientos, bajo absentismo y colaboración.

 

Bajo mi opinión, el deporte y la vida sana no pasan por una simple visita al gimnasio, por beber dos litros de agua al día o por descansar al menos ocho horas. El objetivo es la adquisición de unas rutinas de vida saludables que se traduzcan en la mejora de tus habilidades físicas y cognitivas para la vida en general. Si se da esto, se da el equilibrio del que hablaba en el primer párrafo y, por lo tanto, de manera automática tu rendimiento en el trabajo se incrementa. Ganas confianza y seguridad en ti mismo; sin ánimo de compararte con nadie, gestionas mejor tu tiempo y recursos, y te preparas para hacer frente a situaciones de desgaste y picos altos de estrés. A fin de cuentas, para mí una mente limpia, un cuerpo sano y una actividad deportiva que te libere del estrés maximizan el potencial de cualquier trabajador.

 

Esta teoría no tiene ninguna base científica. Simplemente la propia lógica y experiencia me han demostrado que es así; tu rendimiento estará al máximo durante toda la semana y tus aportaciones serán mucho más rápidas y creativas. Todo lo contrario que una vida desordenada, insana y estresada que lo único que genera son picos de actuación a lo largo de la semana que uno mismo nunca es capaz de controlar del todo.

 

Con todo esto no afirmo que un profesional no pueda ser rentable sin practicar deporte ni tener hábitos saludables. Solo digo que si lo fuese, ese trabajador podría multiplicar su rentabilidad y desarrollar otras muchas cualidades mencionadas anteriormente. Si llevas una vida insana, aunque cuentes con formación, experiencia y motivación, laboralmente tu rendimiento se verá mermado al 25%. Eres muy bueno, sí, seguro, no lo dudo. Pero podrías ser mejor. Solo depende de uno mismo...

 

Esta vez quiero terminar no con una frase sino con un discurso. Con El discurso más corto…, de Bryan Dyson. Fue el que pronunció al dejar el cargo de presidente de Coca-Cola:

 

“Imagina la vida como un juego en el que estás haciendo malabares con cinco pelotas en el aire. Estas son: tu trabajo, tu familia, tu salud, tus amigos y tu vida espiritual. Tú las mantienes todas en el aire.

 

Pronto te darás cuenta de que el trabajo es como una pelota de goma si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: familia, salud, amigos y vida espiritual son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.

 

Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente y sobre todo… crece en vida interior en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno.”

 

William Shakespeare decía:

 

“Siempre me siento feliz ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, ¡Por eso, ámala!

 

Vive intensamente y recuerda: antes de hablar… ¡Escucha! Antes de escribir… ¡Piensa! Antes de criticar ¡Examínate! Antes de herir… ¡Siente! Antes de orar… ¡Perdona! Antes de gastar… ¡Gana! Antes de rendirte… ¡Intenta!

 

Antes de morir… ¡Vive!”

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