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Idealista: ‘business plan’ de ‘situación de guerra’ e internacionalización para darle la vuelta a la crisis de Internet

Idealista vio la luz el mismo año que empezó el declive de las primeras empresas de Internet. “Entre 2000 y 2010 nos estallaron dos burbujas en la cara: la primera la de las puntocom y, a partir de 2008, la inmobiliaria”, comenta Fernando Encinar, cofundador de Idealista.

A. Pijuán

23 abr 2018 - 04:57

Idealista: ‘business plan’ de ‘situación de guerra’ e internacionalización para darle la vuelta a la crisis de Internet

 

 

Cuando Fernando y Jesús Encinar decidieron lanzar el portal inmobiliario Idealista, la palabra start up ya empezaba a resonar por las calles de Silicon Valley (San Francisco). Faltaban pocos meses para que la burbuja de las puntocom estallara de golpe en Estados Unidos y Jesús ya llevaba unas cuantas mudanzas a sus espaldas tras varios años trabajando en el país. Su regreso a España coincidió con el de su hermano Fernando, que venía de Latinoamérica, y la idea de “montar algo” en Internet se hacía cada vez más atractiva.

 

“Ya se empezaba a hablar de start ups, Jesús tenía el concepto muy fresco porque había trabajado en Silicon Valley entre 1998 y 1999”, explica Fernando Encinar a Kippel01. “En verano del 1999 me comentó la idea y le dije que adelante”, asegura. Los hermanos llamaron a César Oteiza, que continúa en Idealista como director de operaciones; a Bernardo Hernández, que permaneció sólo unos años en el equipo, y a Andrés de la Morena.

 

“Vimos que había una oportunidad -señala Fernando-; éramos muy jóvenes y no teníamos hipoteca, ni niños, ni muchas ataduras económicas. Teníamos ganas de montar algo que no fuera un pelotazo, lo que queríamos era crear una empresa con la que ganarnos la vida y que fuera diferente a todo lo que veíamos en aquel momento en España”.

 

 

 

 

Idealista vio la luz el mismo año que empezó el declive de las primeras empresas de Internet. “Entre 2000 y 2010 nos estallaron dos burbujas en la cara: la primera la de las puntocom y, a partir de 2008, la inmobiliaria”, comenta Fernando. El cofundador y actual director de márketing y comunicaciones de Idealista recuerda los tres primeros años como un periodo muy duro.

 

El portal online inmobiliario dio sus primeros pasos gracias a la financiación obtenida a partir de Family, Friends and Fools y, en verano del año 2000, dio la bienvenida a su primer accionista: BBK. La entidad bancaria, fusionado con Kutxa y Caja Vital, formó parte del accionariado hasta 2015. “Fue un accionista de largo aliento”, apunta Fernando.

 

“Nos dedicamos a visitar a todo aquel que tuviera dos duros en España, desde grupos industriales, hasta bancos, pasando por grupos de medios”, explica el cofundador de Idealista. El empeño de los socios se materializó con la entrada, en 2001, de Catalunya Caixa. El plan de negocio de la compañía, según indica Fernando, contemplaba la entrada de un inversor institucional cada año.

 

 

 

 

El plan, no obstante, no se cumplió en 2002. Tal y como apunta el directivo, “ese año había, literalmente, un invierno nuclear en el ámbito de la inversión, no invertía absolutamente nadie, y mucho menos en Internet”. Ante esta situación, los socios fundadores tomaron una decisión: presentaron un business plan “de situación de guerra” y solicitaron un crédito puente para continuar operando hasta 2003.

 

“Pedimos el préstamo puente porque creíamos que la propia dinámica del negocio nos permitiría alcanzar la rentabilidad en los primeros meses de 2003”, indica Fernando. Las condiciones eran estrictas, si no cumplían, se quedarían sin empresa. “Tuvimos que hacer un recorte de casi la mitad del equipo y ajustamos los costes al máximo, pero finalmente lo conseguimos”.

 

Idealista alcanzó el break even en 2003, devolvió el préstamo y fue creciendo en España. Sólo dos años después, el grupo apostó por la internacionalización y decidió abrir Idealista en Italia, cuyo negocio alcanzó la rentabilidad en 2016. Junto al salto al exterior llegó “el primer movimiento accionarial relevante”, explica Fernando en relación con la salida de Caixa Catalunya y la entrada del fondo americano Tiger Global Management.

 

 

 

 

Los años siguientes, los hermanos Encinar salieron de compras. En 2008 compraron una parte minoritaria de Rentalia, con opción a compra en los cuatro años siguientes. En 2012 sellaron la adquisición de la start up fundada por Marta Esteve y François Derbaix, cofundadores a su vez de Top Rural.

 

La actividad inversora de los hermanos se combinó con las propias adquisiciones de Idealista, que compró un bróker inmobiliario en 2010 al que renombró como Idealista Hipotecas, y Tercero B, de la que adquirió el 35% del capital en 2015. La compañía informática, fundada por Daniel Pardo y Daniel del Pozo, fue rebautizada como Idealista Data.

 

 

 

2015: Idealista pasa a manos de Apax Partners
“Mirando hacia atrás diría que somos de los pocos emprendedores que montaron una start up y que aún siguen al frente de ella, hemos visto muchos proyectos que han crecido mucho y que son referentes, pero los fundadores ya no están”, señala Fernando. El directivo sigue liderando, junto a Jesús y Oteiza, el día a día de Idealista tras su venta a Apax Partners.

 

Los fondos asesorados por Apax Partners firmaron un acuerdo por el que se hicieron con las participaciones de Tiger Global Management, Kutxabank y Bonsai Venture Capital. Desde el grupo no han comunicado oficialmente la cifra de la operación, pero según las cuentas de Ivory Spain (filial de la matriz creada por Apax Partners) en el Registro Mercantil, se pagó un total de 226 millones de euros por el 82,6% de las acciones de Idealista, recoge El Español.

 

“Nosotros también vendimos, pero con lo que sacamos de la venta reinvertimos una parte para continuar siendo accionistas y gestores del grupo -explica Fernando-; a día de hoy, estamos Apax y nosotros”.

 

¿Se producirá una nueva burbuja similar a la de las puntocom? Según Fernando, sí. “Para mí hay dos tipos de empresa: las que han sufrido una crisis y las que la van a sufrir”. La estrategia, según el directivo, se resume en dos puntos: tener un buen equipo y no acomodarse. “Lo peor que le puede pasar a una empresa es pensar que lo tiene todo hecho”, concluye.