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Diario de información económica del sector inmobiliario

24 Mayo 2020F23.17h

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Empresa

Por Marta Tamayo
05 Feb 2020
F04.54h

Víctor Navarro: edificios sostenibles para la ciudad del siglo XXI

El estudio Langarita-Navarro siempre ha basado sus proyectos en que sean rentables a largo plazo y respetuoso con el medio ambiente.

Víctor Navarro: edificios sostenibles para la ciudad del siglo XXI

 

¿Hacia dónde se dirige la arquitectura? ¿De dónde son y dónde residen los principales arquitectos españoles? ¿Están reconocidos a nivel mundial? ¿Cuáles son los mercados más atractivos para el desarrollo de sus estudios? ¿Y qué segmentos son protagonistas en sus carteras de proyectos? EjePrime responderá a estas y otras muchas preguntas durante las próximas semanas a través de quiénes más saben del sector, quiénes le dan forma, los arquitectos.

 

Víctor Navarro (Madrid, 1979) duda cuando le preguntan cuándo se decidió por la arquitectura. Para él, construir los sitios donde habitamos tiene que ver con el arte, la cultura y viajar, “y bueno, también es divertido”. De padre arquitecto, nunca se planteó otra cosa que dedicar su vida a dar forma a viviendas, bibliotecas u oficinas. Él y María Langarita (Zaragoza, 1979) se decidieron por crear su propio estudio al terminar la carrera en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 2005, impulsados por el auge del sector.

 

Quince años más tarde, el estudio Langarita-Navarra da trabajo a ocho arquitectos y ha conseguido galardones como el Mies van der Rohe Award, la Bienal Española de Arquitectura, el premio de Arquitectura Emergente de Architectural Review y los galardones que otorga el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Durante 2019 finalizaron cuatro proyectos y actualmente se encuentran desarrollando cuatro más, aunque no han querido facilitar a EjePrime su facturación.

 

Desde que iniciaron el estudio, el sector ha dado un cambio radical. Navarro explica que antes de explotar la burbuja en 2008 los procesos eran mucho más lentos. “Frente al optimismo de antes de la crisis, ahora hay más control: los plazos, los presupuestos y las expectativas del cliente han cambiado.”

 

 

 

 

Navarro explica que una de las claves para diseñar un edificio se basa en entender al cliente y comprender en qué quiere que se convierta el nuevo espacio “si una empresa te pide una oficina debes ver cómo va a evolucionar la compañía”. Para Navarro, la arquitectura tiene que saber adaptarse y usar materiales que puedan moldearse con las necesidades de los inquilinos, tendría que ser posible poder reducir o ampliar espacios o cambiar estructuras sin que eso suponga un gran coste.

 

Ante la cuestión de si la sostenibilidad es más cara responde rotundamente no. Para Navarro, hacer edificios que sepan viajar en el tiempo sin quedarse obsoletos no supone un aumento de costes, al contrario, renovar un edificio va a ser mucho más caro “no hay que hacer edificios verdes, hay que pensar en ciclos”.

 

 

 

 

Aunque para el equipo de Langarita-Navarro la forma de trabajar no ha cambiado tanto. Ante el auge de la palabra sostenibilidad, el estudio sigue trabajando como siempre, “ya nacimos verdes”. Navarro explica su apuesta por los procesos eco desde la lógica más absoluta y con un discurso que no ha cambiado en quince años “no tiene sentido cubrir un aparato de aire acondicionado que tiene una vida útil de diez o quince años con piedra que puede aguantar un siglo, pues eso hemos estado haciendo con los edificios”.

 

Navarro explica que, sobre todo antes de la crisis, la arquitectura se planteaba proyectos sin costes a futuro, aunque ahora todo esto está cambiando. Cada vez se valora más la sostenibilidad de los inmuebles, y garantías como los sellos BREAM se han vuelto comunes en el mercado español. Aunque el arquitecto se muestra un poco escéptico ante esta nueva moda del sector, “los sellos hacen cumplir estándares, pero no son la única manera de validar una arquitectura sostenible”.

 

El ecosistema urbano del siglo XXI

Para Navarro, la arquitectura del futuro pasa por entender las ciudades como elementos densos que causen el menor impacto posible en el entorno. La ciudad debe funcionar como un complejo que no separe barrios por funciones, que las urbes sean tejidos mixtos donde no se diferencies distritos de oficinas, residenciales o comerciales.

 

Y ante el crecimiento de barrios de concentración como el 22@ o el proyecto de Madbit, Navarro sigue esgrimiendo la integración como el nuevo modelo de ciudad como una estrategia para crear un espacio vivido.

 

Además, en este proyecto de ciudad del siglo XXI volveremos a crecer hacia arriba para construir calles más cortas para condensar la población. Los espacios verdes también tendrán un espacio protagonista en esta nueva urbe para evitar la creación de islas de calor que acaban generando un gran gasto energético.

 

 

 

Navarro explica que los nuevos edificios que poblarán estas ciudades serán cada vez más integrados y autosuficientes. “Dentro de un mismo edificio puede haber un gimnasio, un espacio de oficinas abiertas o una sala de ocio”, añade. Para el arquitecto, el construirse un gimnasio o un despacho en casa son prácticas que van a quedar obsoletas y nos dirigimos a inmuebles más colaborativos. En este sentido, Navarro pone de ejemplo los colivings y explica que Langarita-Navarro se encuentran diseñando uno de estos espacios de vivienda compartida.

 

Aunque no todo se basa en la reorganización, los edificios deben incorporar innovaciones técnicas que les permitan la recirculación del agua y ahorro energético, además de adaptarse al coche eléctrico.

 

Aunque la ciudad del futuro no está tan lejos, “la arquitectura siempre es un poco más lenta que la sociedad, pero este cambio es inminente. Podremos ver esta transformación en ciudades como Madrid y Barcelona antes 2030”.

 

Antes de eso, Langarita-Navarro está llevando a cabo otros proyectos que reproducen esta idea de ciudad. Uno de ellos es la urbanización malagueña Ciudad Mediterránea Sostenible. En esta nueva promoción licitada por el Ayuntamiento, el estudio plantea un complejo de viviendas de lujo, entendido como una gran calidad de los espacios y con las últimas innovaciones.

 

Un cambio generacional

Navarro también es profesor en la escuela que se formó, la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, y dio clases en la escuela de diseño de Harvard en 2015. Además, ha sido jurado en concursos como el de la fundación Arquia o la Biennal de Santo Domingo.

Al ver el relevo del gremio de tan cerca, asegura que sus predicciones se cumplirán pronto, “es un posicionamiento generacional”. Aun así, lamenta las pocas oportunidades que se les otorga a los recién licenciados, “los concursos son cada vez más restrictivos en temas como la facturación o la experiencia previa”.

 

Navarro rompe una lanza por esta nueva generación y, aunque asegura que todavía se hacen buenos concursos en España, defiende que se debe abrir el mercado a nuevos creadores que aseguren una arquitectura que trabaje con la diversidad y consciente del impacto que provocan las construcciones.

 

 

 

 

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