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Diario de información económica del sector inmobiliario

27 Mayo 2020F07.31h

C

Mercado

Por Marc Vidal Ordeig
07 Abr 2020
F05.00h
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La caída de la confianza, nuevo freno a la compra de vivienda

La compraventa de vivienda está estrechamente ligada a la seguridad percibida por la población. La contracción en la confianza iniciada en abril de 2007 anticipó el descenso en la compraventa de pisos.

La caída de la confianza, nuevo freno a la compra de vivienda

 

 

La caída de confianza del consumidor apunta a un nuevo freno en la compra de viviendas. Para la mayoría de la población, la compra de su residencia habitual es una de las mayores inversiones que realizará en la vida. Es por este motivo, que, para dar el paso, los compradores necesitan poder prever estabilidad, como mínimo, en el corto y medio plazo.

 

La contracción del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) sufrida en marzo, la mayor caída de la serie histórica del dato, puede adelantar un frenazo aún más importante en la compraventa de viviendas.

 

Este parón puede ser más acusado en la vivienda de segunda mano, que, con la recuperación económica, aumentó el volumen de compraventas a partir del cuarto trimestre de 2013, hasta rozar las 50.000 operaciones al mes en algunos puntos de 2019, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

 

 

 

La recuperación no ha afectado a la obra nueva. La anterior crisis eliminó buena parte del tejido promotor, además de las industrias auxiliares, lo que ha provocado que el número de operaciones sobre viviendas de nueva construcción se haya mantenido prácticamente plano desde el mínimo alcanzado en 2015.

 

La poca producción de nuevos inmuebles ha provocado que el parque para absorber reducido. Además, parte de los pisos en construcción ya han sido prevendidos. En este sentido, sólo aquellos proyectos con una baja comercialización podrían frenarse y aplazarse en el tiempo.

 

 

El ejemplo del anterior ciclo

En abril de 2007, el ICC alcanzó su punto máximo desde febrero de 2005, con 94,43 puntos. Desde aquel momento, la seguridad de los consumidores no dejó de caer hasta julio de 2008, cuando alcanzó 46,31 puntos.

 

Esta caída libre en la confianza de los consumidores contagió rápidamente a la compraventa de viviendas, que, si bien ya acumulaba caídas desde principios de 2007, aceleró aún más la contracción. Por su parte, los precios de los inmuebles residenciales continuaron creciendo hasta el tercer trimestre de 2007 antes de iniciar un largo declive hasta 2013.

 

La mejora de la percepción de la situación económica por parte de los ciudadanos entre 2009 y 2011 supuso un freno en la caída de precios y operaciones, pero el nuevo descenso en la confianza de 2012, que llevó al ICC a alcanzar su mínimo histórico en julio con 37,6 puntos, reanudó los descensos.

 

El aumento de la confianza que acompañó la recuperación económica tardó medio año en alcanzar a la compraventa de viviendas, que hasta el primer trimestre de 2013 no inició un recorrido ascendente, tanto en operaciones como en precios.

 

 

El paro, clave en el impacto en los precios

La situación del mercado laboral es una de las variables que más afecta a la confianza de los consumidores. En este sentido, la duración del confinamiento y el impacto que puede tener sobre los datos de empleo serán una de las claves para el futuro del sector residencial.

 

En este sentido, un informe publicado por la tasadora Gloval toma el aumento del paro como un elemento clave para el impacto a largo plazo de la crisis y, por lo tanto, en la evolución de los precios durante los próximos trimestres.

 

El documento apunta que si el empleo destruido durante el confinamiento se recupera rápidamente, la economía puede recuperar el paso en forma de V. Además, “el escenario de bajos tipos de interés y la escasez de activos alternativos que puedan ser rentables en el corto o medio plazo permitirían una recuperación rápida del mercado inmobiliario”, lo que conllevaría caídas en los precios de entre el 1,3% y el 1,9% en los próximos dieciocho meses.

 

 

 

 

Si el frenazo económico tuviera una duración de nueve meses, el impacto en el empleo sería mayor y el mercado inmobiliario sufriría una caída similar a la de 2008 durante tres trimestres para luego registrar un comportamiento similar al de 2014. En este escenario, la caída de precios se situaría entre el 2,7% y el 4,4% en los siguientes seis trimestres.

 

Por último, si el parón económico alcanzara los dieciocho meses, el shock en el empleo y la economía podría ser similar al de 2008 y la crisis posterior, lo que conllevaría una reducción de precios de hasta el 6,5% a nueve meses vista y del 8,1% tras un año y medio.

 

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