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Diario de información económica del sector inmobiliario

05 Diciembre 2021F01.55h

C

Opinión

18 MAY 2021
F16.00h

Músicos de conservatorio.

Músicos de conservatorio.

 

 

Además de identificarme con el piano, y homenajear a todas las personas que también lo puedan hacer, quiero dedicarle este post mi hija, criatura de la que estoy muy orgulloso por la mucha voluntad que ha depositado en una actividad que requiere constancia, equilibrio, y mucha, mucha ilusión. Y, por ello, he querido asemejar nuestra profesión, en su día a día, con la música, quizás su futura profesión. 

 

No se puede hacer nada en esta vida sin tener claro que te gusta, que te querrás dedicar a ello, y que no perderás la fe y la esperanza en empezarlo, continuarlo, y finalizarlo. No deja de ser cierto que hay valores que son innatos, que nacemos con ellos, pero continuar con ellos dependerá, sobre todo, de la educación recibida de nuestros padres, y de otros factores que se adquieren a lo largo de los años. Mi hija empezó estudiando música a los cuatro años, en una escuela pequeña de un pueblo también pequeño. 

 

Los dedicados al sector inmobiliario empiezan normalmente de comercial junior en pequeñas inmobiliarias de ámbito local. Esto ocurre salvo en excepciones que los profesionales, por ser excepcionales, empiezan a trabajar en inmobiliarias mayores; pero lo más habitual es empezar las casas por los cimientos, y no por sus tejados. 

 

De esa pequeña escuela de música, y al igual que de la pequeña agencia inmobiliaria, subes peldaños, y paulatinamente pasas del entresuelo al ático, y de esa escuela de pueblo al Conservatorio Municipal de Música. 

 

Poco a poco, se van pasando pruebas y exámenes, casi en formato de consejo de guerra. No sólo escalas a empresas más de renombre, sino que, además, lo haces personalmente. Tu curriculum vitae es cada vez mejor e importante. Creces, te consolidas, cada vez sabes más; poco a poco pasas del solfeo a coger el instrumento y manejarlo, confiada y segura como mi hija. Te permites el lujo de realizar algún máster adicional, o realizar actividades suplementarias para agilizar el aprendizaje, para reciclarte, para estar al día. 

 

Te vas acercando a la excelencia para acabar tocando el piano como los ángeles, para poder asesorar a tus clientes sin errores, casi a la perfección. 

 

Cuando la gente te escucha, se siente seguro, observa que dominas el escenario, y cuando acabe el concierto o firmes la operación, te felicitará, marchará contento y aplaudirá tu representación o la gestión realizada, para seguramente comentarlo con otra gente para que venga a escucharte en otra ocasión, o para recomendarte a posibles interesados en el tipo de producto que comercializas: naves y suelos industriales.

 

Has llegado a tu plenitud. El trabajo lo haces día a día sin casi pensar, sin apenas casi desgastarte. Tocas el instrumento sin partitura. ¡Es brutal! El orgullo de uno mismo en su máximo esplendor.

 

Disfrutar de tu trabajo es fundamental para crear un buen equilibrio entre factores como la responsabilidad, tu rendimiento, momentos de tensión, de dificultades y la satisfacción de hacer lo que más te gusta.

 

El éxito no es casualidad; es trabajo duro, perseverancia y amor por lo que haces.

 

¡Gracias, hija mía!

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