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Diario de información económica del sector inmobiliario

19 Septiembre 2021F22.27h

C

Opinión

26 JUL 2021
F10.00h

Necesito vacaciones


Necesito vacaciones

 

 

He pasado una noche agotadora. En mi sueño no podía parar de llorar, sin encontrar un motivo que explicara mi desconsuelo. Me he levantado angustiada y con ojeras. 


Tras la primera reunión, la segunda. Y luego la tercera. Al mediodía salgo corriendo de la oficina; tengo una cita en el Hotel Mandarin con una abogada que me cancela justo cuando entro por el hall. ¿Media vuelta? No. Me pido un dry matini.


Salgo del hotel, voy descalza. Piso las baldosas hexagonales de Passeig de Gràcia y miro sus relives; una estrella de mar, unas algas y un caracol. Gaudí poniendo el mar a mis pies. Dejo mis cosas sobre el trencadís de un banco y me sumerjo en una piscina salada, de color azul oscuro, que está justo delante de la Casa Batlló. Me apoyo en el borde para contemplar los balcones, los mosaicos y el tejado, que no es el lomo de un dragón; es un fondo marino.

 

Tengo ganas de acariciar la fachada para mezclar los colores. El dry martini renace una y otra vez. Y así, se me hace de noche en la playa. 


No sé explicar lo del mar en Passeig de Gràcia, lo siento muchísimo. Pero por fin comprendo por qué lloro en mi sueño. Lloro porque llevo más de un año sobre-adaptándome a una crisis traidora e imprevisible. Lloro porque además, me adapto con aparente naturalidad, incluso con entusiasmo, cuando en realidad, lo que estamos viviendo es todo, menos normal. Lloro porque estuve meses sin oler el mar y sin pisar las calles que amo. Lugares que están en mí y yo en ellos, en un proceso de reconfiguración infinito. Lloro por tantas horas de belleza que me he perdido, y que no sé cómo recuperar.


Necesito vacaciones. Necesitamos vacaciones. Este año no va de descansar; este año va de recuperar el tiempo perdido. 

 

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