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Diario de información económica del sector inmobiliario

31 Mayo 2020F05.46h

C

Mercado

Por M. V. O.
30 Ene 2020
F04.54h
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David Lázaro (Homu Project): “Hay dos tipos de promotoras: las sostenibles y las que desaparecerán”

El director de sostenibilidad de la compañía asegura que las empresas que no construyan edificios sostenibles van a desaparecer ya que fondos y empresas prefieren invertir en activos verdes.

David Lázaro (Homu Project): “Hay dos tipos de promotoras: las sostenibles y las que desaparecerán”

David Lázaro, responsable de sostenibilidad de Homu Project, asegura que fondos de inversión y empresas “apuestan por los edificios sostenibles porque son más rentables” ya que “los inmuebles verdes son más baratos en su explotación posterior”. Esto provocará que aquellas promotoras que no adopten los estándares de sostenibilidad pierdan cuota de mercado. “Hay dos tipos de promotoras: las sostenibles y las que desaparecerán”, asegura el directivo.

 

Pregunta: La sostenibilidad está de moda. ¿Lo está también en el real estate?

Respuesta: Desde luego, pero no porque el real estate lo quiera, sino porque la sociedad lo requiere. En 2007, Iberdrola Inmobiliaria puso en el mercado una promoción muy eficiente energéticamente pero que estaba un 15% por encima del valor de mercado y no consiguió venderla. El ciclo va al revés, es el usuario el que pide que los inmuebles sean sostenibles y entonces las promotoras pueden llevar a cabo estos proyectos. Desde 2007 ha habido una etapa de concienciación y en el sector residencial, los usuarios ya tienen la sensibilidad sostenible, a pesar de que no están dispuestos a pagar mucho más. En oficinas, hay fondos y empresas que ya sólo invierten en edificios sostenibles. Otros, a igual localización y precio, también prefieren los activos energéticamente eficientes. De todos modos, no hay una única definición que permita medir la sostenibilidad y poder comparar un edificio con otro.

 

P.: ¿Qué supone para una empresa del real estate ser sostenible? ¿Es caro construir de forma sostenible?

R.: Básicamente supone no quedarse fuera. Las empresas inmobiliarias que no adopten la sostenibilidad desaparecerán. Hay dos tipos de promotoras: las sostenibles y las que desaparecerán. Sorprendentemente, es más barato construir inmuebles sostenibles. La evolución de los procesos de construcción permite que, si se plantean así desde el principio, los edificios verdes sean más baratos en su explotación posterior y esto permite compensar los posibles sobrecostes en obra.

 

P.: ¿Los compra pisos porque sean sostenibles?

R.: Los clientes lo piden para no quedarse fuera. En Europa hay una tendencia muy importante que busca la sostenibilidad. Para muchos ciudadanos ya es una cuestión de calidad. Además, estos inmuebles acaban siendo más líquidos y tener mejor salida en el mercado que los que no cumplen los criterios de sostenibilidad. Y en España cada vez seguimos más esta tendencia. Hay algunas empresas que lo tienen en su ADN y otras que lo buscan para poder hacer green washing.

 

 

 

 

P.: ¿Una empresa alquila oficinas porque el edificio sea sostenible?

R.: Sí, al ser un sector mucho más profesionalizado, miden la sostenibilidad como un factor que permite aumentar la productividad de los trabajadores. Y todo lo que mejora la productividad, mejora la rentabilidad de los activos. Además, la profesionalización permite que las personas que deben tomar las decisiones tengan una estrategia detrás.

 

P.: Los edificios son los causantes del 40% de las emisiones contaminantes. ¿Cómo se pueden reducir?

R.: Lo primero que hay que hacer es medir. Lo que no se mide, no existe y por tanto no puede mejorar. De todos modos, la tendencia hacia la sostenibilidad es como pilotar a un transatlántico: puedes tomar una decisión, pero los efectos sólo se ven a largo plazo. Eso sí, hay una gran cantidad de empresas y fondos concienciados porque sus inversores se lo piden. El problema en España es que las calificaciones energéticas de las viviendas llegaron por obligación de la Unión Europa, que incluso multó al Estado por no implementar estas medidas.

 

P.: En los inmuebles nuevos es fácil adoptar tecnologías que favorezcan la sostenibilidad, pero en los edificios ya construidos es difícil y costoso. ¿Cómo se puede solucionar?

R.: La operación menos sostenible en el real estate es tirar un edificio y volver a levantarlo. Precisamente, existe el sello Leed Existing Buildings de operaciones y mantenimiento, que mide como los inmuebles gestionan la energía, como se limpian. ¡Incluso los productos de limpieza pueden afectar al uso de energía de un edificio! Los productos que generan más residuos al evaporarse se acaban pegando a los aparatos de renovación del aire interior de los activos y eso provoca que consuman más energía para funcionar. En España hay pocos edificios nuevos con un sello Leed, la mayoría son edificios antiguos.

 

 

 

 

P.: ¿Cuáles son las principales certificaciones? ¿Son claras?

R.: El principal sello es el Leed porque el estándar de comparación es único al tener un solo referente a escala mundial. Además, requiere de un tercero independiente que avale la calidad del inmueble. Por otro lado, está el sello Breeam, aunque está localmente adaptado. En España también tenemos el sello Verde, que tiene un estándar español pero que a pesar de ser muy robusto tiene muy pocos seguidores.

 

P.: ¿Los costes de inversión son recuperables a corto o medio plazo?

R.: Sí. Si sales al mercado con un edificio no sostenible, tardarás un año en alquilarlo, con lo que puedes perder, por ejemplo, 240.000 euros anuales en rentas. El periodo de comercialización de los edificios sostenibles se reduce a la mitad y, además, atrae a mejores inquilinos y consume menos energía. Esto permite tener un payback muy alto, de entre tres meses y cuatro meses. Las empresas apuestan por la sostenibilidad porque es más rentable. Al final, la sostenibilidad permite una reducción del riesgo inmobiliario, que es lo que mejora la rentabilidad de los activos.

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