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España, líder global en residencial: conquista el ‘oro’ de la inversión extranjera en 2017

La inversión en real estate se reactiva tras la crisis con un mayor protagonismo de las transacciones entre continentes y países.

Berta Seijo

17 oct 2018 - 04:51

España, líder global en residencial: conquista el ‘oro’ de la inversión extranjera en 2017

 

 

El mundo acoge de nuevo el boom del real estate. La inversión global en el sector inmobiliario y de la construcción se elevó un 3% en 2017, motivada por el aumento de las operaciones entre diferentes países y continentes. De hecho, el 32% de las transacciones anotadas en el pasado ejercicio fueron transfronterizas, frente al 25% registrado entre 2009 y 2011.

 

En esta internacionalización del ladrillo, España ocupa un lugar especial. Según el último informe elaborado por Knight Frank, el país se erigió en 2017 como el destino preferido por el capital de inversión extranjero a la hora de adquirir activos residenciales. La financiación aportada por estas empresas ascendió a 5.300 millones de dólares en sólo doce meses.

 

España ha entrado a formar parte de los países favoritos por los inversores de real estate. Entre las nuevas incorporaciones también se cuentan otros territorios como Francia, Austria y Holanda, que se suman a las regiones que llevan las riendas del sector desde 2010: Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.

 

 

 

 

Ni Europa ni Norteamérica, por continentes, Asia fue el verdadero protagonista de 2017 en materia de inversión en mercados inmobiliarios y de la construcción extranjeros, captamos un desembolso de 90.000 millones de dólares.

   

La procedencia del inversor ha cambiado y también lo ha hecho la tipología del inversor que apuesta por el ladrillo. Durante los últimos ocho años, los grandes fondos de capital privado han consolidado su presencia en el real estate por las elevadas rentabilidades que ofrece el sector.


Gigantes como Blackstone incrementaron en un 60% su inversión extranjera en activos inmobiliarios en 2017. Un gran número de ellos, asimismo, gestionan a día de hoy carteras valoradas en más de 10.000 millones de euros, el doble que en 2009.

 

 

 

 

Desde Knight Frank apuntan que, para escoger un destino u otro, estas compañías tienen en cuenta aspectos como el volumen y crecimiento del PIB per cápita del territorio, su estabilidad política y económica a medio plazo, la proximidad geográfica o el hecho de compartir elementos culturales como el idioma o la religión.

 

 

Buenos tiempos para el real estate

La recuperación económica de los principales mercados ha hecho posible que el apetito inversor por el real estate se diversifique cada vez más. Ya no sólo el residencial o las oficinas llaman la atención de los compradores; otros segmentos como el logístico, los centros de asistencia sanitaria, las residencias de estudiantes o los complejos para personas mayores sobresalen como la nueva mina de oro del inmobiliario a escala mundial.

 

A modo de ejemplo, en sólo cinco años, el capital destinado a propiedades logísticas e industriales se ha duplicado, hasta alcanzar 126.000 millones de dólares entre 2012 y 2017. Por otro lado, el residencial se enfrenta al futuro de manera distinta, apostando fuerte por la internacionalización: en 2017 la actividad de promotores de viviendas en países extranjeros escaló un 26%, impulsado por la creación de joint ventures entre operadores nacionales e internacionales.

 

A partir de 2018, sin embargo, el real estate se enfrenta a varios riesgos que pueden poner en jaque su buen estado de salud actual. La eventual subida de tipos y el proteccionismo de países como Estados Unidos o China son los mayores desafíos que el sector deberá esquivar a corto medio plazo.