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La guerra en Ucrania enciende las alarmas de otra recesión global

La agencia de Ratings Fitch ha recortado su previsión de Producto Interior Bruto global en 0,7 décimas para este año debido a la guerra en Ucrania, mientras que en la Eurozona la estimación se reduce en 1,5 puntos.

M. Tamayo

29 mar 2022 - 04:56

La guerra en Ucrania enciende las alarmas de otra recesión global

 

La guerra en Ucrania se alarga. La recuperación de la economía tras el Covid-19 se ha encontrado con un gran bache que tensiona aún más la cadena de suministro, empuja la inflación y dificulta el crecimiento económico. El conflicto armado en el antiguo estado soviético ha puesto el comercio de la energía en riesgo y parece que las sanciones han llegado para quedarse, por lo que la amenaza de una recesión mundial aumenta.

 

Ante este diagnóstico, la agencia Fitch Ratings apunta que el precio del petróleo y el gas harán aumentar los costes de producción de la industria y el incremento de precios se trasladará a los consumidores, que verán reducido su poder adquisitivo por la inflación. La agencia asegura que la escasez y el racionamiento de energía son circunstancias posibles en Europa y que el aumento de los precios de la energía es ya un hecho.

 

La agencia ha rebajado su previsión de crecimiento de la economía mundial para este año, el que debía afianzar la recuperación tras la pandemia. Para 2022, Fitch Ratings prevé un aumento del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,5%, 0,7 décimas por debajo del calculado en diciembre.

 

 

La reducción del crecimiento será más profunda en Europa, altamente dependiente del carburante ruso. La agencia apunta que la economía de la zona euro se expandirá un 3% en 2022, 1,5 puntos porcentuales menos respecto a la previsión de enero. En concreto, los países con una mayor exposición a Rusia son Alemania, Italia y Polonia, que han reducido su previsión de crecimiento en 1,9 puntos porcentuales, 1,6 puntos porcentuales y un punto porcentual, respectivamente.

 

Para España la compañía augura un crecimiento del 5% en 2022, frente al 6,3% que estimaba a finales del pasado año. “Aunque los casos de Covid-19 han disminuido, la actividad minorista y recreativa ha seguido siendo débil, y esperamos que el gasto en consumo se vea limitado por la inflación, que alcanzó el 7,6% interanual en febrero”, sostiene la agencia sobre el mercado español.

 

Para final de año, la compañía estima que la inflación se sitúe en el 2,9%. A pesar de que se augura una recuperación del turismo, la subida de precios afectará a los sectores industrial y agrícola. Con todo, se prevé que la economía vuelva a niveles prepandemia en el segundo trimestre de 2023.

 

En cambio, en Estados Unidos no se notará tanto el conflicto y sólo se reducirá su PIB en 0,2 puntos porcentuales, hasta el 3,5%. La herida de la guerra se dejará sentir también en 2023, para cuando la agencia calcula que se perderán 0,2 puntos porcentuales de crecimiento, por lo que el aumento del PIB del siguiente año será del 2,8%. A pesar de no estar tan expuesto a Rusia, Estados Unidos deberá acarrear una presión inflacionista más intensa de lo que se esperaba sumado al aumento del precio del petróleo, lo que ha llevado a la Reserva Federal a acelerar su política de subida de tipos. Con todo, la inflación se puede disparar hasta un 10% en Estados Unidos y permanecer alta durante todo el año.

 

 

Por su parte, la predicción sobre la economía China no ha cambiado y se mantiene en el 4,8% en 2022. “Las exportaciones siguen aguantando bien, pero es probable que se ralenticen en 2022”, apunta la agencia, que sí que ha modificado sus previsiones para 2023 y ha reducido el crecimiento del gigante asiático al 5,1% frente al 5,3% calculado a final de año. Como consecuencia de una caída del PIB ruso del 8%, el conjunto de países en desarrollo, excluyendo China, reducirá su crecimiento hasta el 2,5% en 2022.

 

A pesar de la desestabilización económica que ha provocado la guerra, los bancos centrales mantienen sus estrategias en líneas generales. “Aunque el choque tendrá efectos adversos sobre el crecimiento, su impacto predominante será la reducción de la oferta agregada y, por tanto, el aumento de los precios”, apunta la agencia, que señala que los bancos tienen instrumentos para combatir la inflación puntual, pero que sus instrumentos pueden no ser adecuados para esta crisis.

 

“Una de las lecciones de la crisis del petróleo de los años setenta fue que la respuesta inicial de política monetaria acomodaticia -que se centró en el impacto negativo de la reducción de la renta real sobre la demanda en Estados Unidos y el Reino Unido por la reducción de la renta real- contribuyó a afianzar una elevada inflación que posteriormente fue muy difícil de derrotar”, afirma Fitch Rating.