Le informamos que en esta Web utilizamos cookies propias y de terceros para recabar información sobre su uso, mejorar nuestros servicios y, en su caso, mostrar publicidad mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Puede aceptar expresamente su uso pulsando el botón de “ACEPTAR” o bien configurarlas y seleccionar las cookies que desea aceptar o rechazar en los ajustes. Asimismo, puede obtener más información sobre nuestra política de cookies aquí.

Aceptar cookies

Diario de información económica del sector inmobiliario

28 Mayo 2020F20.53h

C

Los blogs de EjePrime

31 MAY 2019
F15.45h

Somos perros

Somos perros

 

 

Dos personas se pasan un balón de fútbol repetidamente. Hay un perro que corre detrás del balón sin parar, quiere alcanzarlo, pero cuando ya está cerca, se vuelve a producir un pase, media vuelta y a correr de nuevo detrás del balón. Lo lógico sería que el perro se detuviera y, siendo capaz de prever el siguiente movimiento, esperara quieto el balón después del siguiente pase. Pero no, el perro no puede tener la certeza de que dicho pase se va a producir, por lo que sabe que la única manera de no perder de vista el balón es correr tras él y no hacer especulaciones de futuro que podrían hacer fracasar el objetivo.

 

En las empresas, los procedimientos se hacen para que las personas sepan en cada momento lo que tienen que hacer, y a la vez delimitar las responsabilidades de cada uno. Si esto funciona, se produce un efecto “cadena de montaje” que es el sueño de cualquier empresario. Ahora bien, cuando una situación se sale del cauce habitual, entramos en un nuevo mundo desconocido y temido a la vez. Hay responsables teóricos para estos hechos, pero la teoría es muy débil ya que el “asunto” ha quedado fuera de la cadena de montaje, sinónimo de vagar en la nada por los tiempos de los tiempos. Llegado este punto debemos convertirnos en el perro que perseguía el balón. Email a email, gestión a gestión, papel a papel, no dejar de perseguir el temilla de mesa en mesa hasta que éste quede resuelto.

 

En el mundo inmobiliario es muy importante ser un buen perro. No hay que dar nada por hecho ni confiar en que las cosas se harán sin estar nosotros encima. El no news, good news es una falacia para nosotros, en cualquier operación, el no news es un claro mensaje de que alguna cosa no está funcionando. Ser así provocará que nos traten de pesados, agonías, etc., pues sí, así somos y así seremos. Es posible que este concepto sea aplicable a otros muchos campos, ya que al final se resume en la actitud de “estar encima”, pero la gestión inmobiliaria está llena de excepciones por lo que las cadenas de montaje no suelen funcionar. Eso conlleva que seamos más perros que otra cosa.

...