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Diario de información económica del sector inmobiliario

23 Sep 201908:49

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Mis vacaciones de verano

MIS VACACIONES DE VERANO

 

 

Cada año me pasa lo mismo. ¡Nunca sé cuando voy a empezar con mis merecidas vacaciones! Yo creo que, desde que constituí mi empresa, y de esto hace ya 17 años, nunca las he comenzado el mismo día. A medida que se me va tirando encima el mes de agosto, voy constatando que el descanso no llegará cuando tendría que hacerlo.

 

Y no hay otro motivo que las operaciones y gestiones en curso, que me obligan a no desaparecer del despacho. No quisiera que se pensara que es un problema de desorganización, más bien es no querer marchar si hay opciones realmente positivas a la vista. 

 

Tengamos en cuenta que muchas empresas no cierran y, si sus dirigentes hacen vacaciones, algunas veces lo hacen en julio. Muchas otras, aprovechan el mes de agosto para buscar activos, y si ya lo han hecho previamente, son días muy buenos para traslados, y puestas en marcha en nuevas ubicaciones, en nuevas naves industriales.

 

Es por este motivo que no logro poder desconectar. 

 

Por fin me voy, algunas veces cerca de mi despacho, otras lejos. Cojo la familia y disfrutar, ¡a descansar! 

 

Pero nunca acaba de ser del todo así. Y, lo admito, es culpa mía. El teléfono móvil, aunque mucho menos, suena; y lo atiendo. Y ahora incluso, el WhatsApp también. Y aunque sea para convenir, entablar primer contacto, o no dejar pasar llamada, le doy al botón verde, y hablo, sigo hablando de trabajo y de lo mío. 

 

Y a pesar de las riñas de los que me rodean, ya me conocen, y cada vez más, me dejan, porque saben que no hay nada que hacer. Siempre ha sido así, y espero que por muchos años. 

 

Agosto tiene 31 días, y al igual que me pasa lo que acabo de contar a primeros de mes, también me pasa lo mismo a finales. Por tanto, mis vacaciones quedan limitadas a unos 15 o 20 días aproximadamente.

 

Tengo que decir que, si tuviera que escoger, preferiría no trabajar la primera semana del mes de agosto, y sí hacerlo la última. Siempre, la última semana del mes de agosto te sirve como periodo de adaptación para empezar ya en septiembre a todo gas. 

 

Creo que el país no está para que nos permitamos desconectar un mes entero, y añadir la gran cantidad de fiestas, puentes, y sumemos las Navidades, y la Semana Santa. En mi opinión no tendría que estar montado así y, dado que puedo decidir mi horario y mi calendario, me adapto al trabajo y, cuando me lo puedo permitir, si lo estimo necesario y conveniente, me cojo un par o tres de días durante el curso del año. 

 

Estoy casi seguro de que algún día, no muy lejano, cambiarán estas costumbres. Espero que la jornada laboral acabe antes, por el bien de las familias, por el bien de todos. Igualmente pienso que las vacaciones se tendrían que distribuir por periodos de varios días de fiesta trimestralmente. Quizás nos convendría más y no quedaría casi parado el país el mes de agosto, el mes de diciembre, y buena parte de abril.

 

Todo está en manos de quién vota las leyes, pero a mí nadie puede privarme de hacer lo que más me convenga con mi trabajo.

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