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Diario de información económica del sector inmobiliario

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02 MAR 2020
F05.00h

¿Un cisne negro?

¿Un cisne negro?

Los expertos del real estate han coincidido hasta el momento en que la desaceleración que ha vivido el sector en los últimos meses se debe a la evolución natural del ciclo, que ha alcanzado un punto de madurez, y que la evolución futura será más lógica y parecida al crecimiento del resto de la economía, dejando atrás los aumentos a doble dígito.

 

Sin embargo, estas previsiones no tenían en cuenta la aparición de un posible cisne negro, un evento imprevisto que provoque un desajuste económico de tal magnitud que obligue a inversores y empresas a cambiar sus estrategias. Un cisne negro que podría haber llegado en forma de coronavirus.

 

Hasta el momento, el sector inmobiliario parece haberse salvado de un contagio que ya ha afectado a sectores como el tecnológico, el automovilístico, el de la moda o, evidentemente, el de la salud, en forma de caídas en bolsa o cancelación de grandes eventos.

 

Una suerte que parece tener fin en el retraso del Mipim 2020 hasta junio, después del alud de cancelaciones de grandes empresas y fondos de inversión durante los últimos días. La no celebración del principal congreso inmobiliario de Europa, que cada año acoge a más de 25.000 profesionales, puede ser el paciente cero en la industria del real estate.

 

Durante la semana del Mipim, se concentran en Cannes los principales actores del sector en Europa para encontrarse, empezar a hablar de futuras colaboraciones y proyectos comunes y, sobre todo, para cerrar acuerdos de inversión.

 

Tras este retraso, la actividad en el real estate sufrirá un frenazo en su desarrollo, lo que podría llevar a que la inversión se pare a la espera de tiempos mejores y, eventualmente, a una recesión en el sector.

 

Médicos y especialistas no se cansan de decir que el Covid-19 no es más peligroso que una gripe y que la gran mayoría de pacientes sin otras patologías se recuperan sin problemas. El problema es que el real estate aún arrastra secuelas de la última crisis y el diagnóstico puede no ser tan benigno en caso de contagio.

 

Un parón en la inversión por culpa de esta enfermedad podría suponer un punto de inflexión en el sector inmobiliario que lo lleve a otra crisis mucho antes de lo previsto.

 

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