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Diario de información económica del sector inmobiliario

21 Nov 201909:13

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Conectarse a la vida o ‘out of office’

Conectarse a la vida o ‘out of office’

 

Lo primero que puedo decir sobre este tema es que ¡no pasa nada!  No pasa nada, por salir de la rutina laboral, desconectarse o incluso desvincularse totalmente del día a día para conectarte a la vida. 

 

Así lo veo, y aunque parezca duro decirlo, nos creemos que la vida real es la de la inmediatez, las respuestas rápidas, la conexión, la dependencia y la vinculación con desconocidos, con clientes o con las personas en general que nos rodean en nuestro día a día. Que cuanto más en contacto estamos y más activos, más vivos nos encontramos. Con este escenario tan extremo y exigente, es inevitable que a los que vivimos 24/7 conectados a nuestro trabajo y al resto de personas que nos rodean, un día el cuerpo nos pida romper con esto y frenar. ¡Y si! El trabajo es parte de la vida, por supuesto, pero no la esencia de la misma

 

No quiero ser naif, ni irreal o cursi con este asunto, sino muy sincero con un problema que está en la cabeza de todos.

 

La realidad es que pasa en todos los rangos y niveles jerárquicos de la empresa y el mercado laboral, donde aunque no se exteriorice en público, de puertas a dentro, cada cual en su casa y con los suyos, si lo habla abiertamente. 

 

Yo lo hago aquí. 

 

Y antes de que esto parezca una propuesta irresponsable, dejo claro que siempre y cuando uno haya hecho sus deberes, resuelto los problemas, delegado los asuntos importantes y controlados los inminentes; todo lo demás, puede, o al menos, debería esperar. 

 

Mientras uno no deje un campo de minas a sus colaboradores o clientes es totalmente aceptable y recomendable cumplir el out of office. 

 

Debemos tomar conciencia de esto, todos nosotros. Debemos respetar los espacios de las personas y los que tenemos equipo a nuestro cargo, tenemos que recomendar a la estructura que se aprovechen estos tiempos para la desconexión. 

 

No es una queja ni mucho menos, sino una reflexión. Gracias a Dios, tengo un ambiente laboral cómodo e ideal para la conciliación, perfecto para el desarrollo y fácil para las personas, pero la realidad es que pudiendo hacerlo, es difícil desconectar y desvincularse de las responsabilidades laborales. 

 

Esto debería ser igual de recomendable que dar el máximo rendimiento cuando se está activo.

 

Y es por eso, por lo que pienso sobre ello y lo comparto. Reflexiono sobre ello y lo propongo como herramienta de crecimiento y mejora. ¡Abogo por la desconexión!

 

Vengo de una experiencia clave para escribir sobre este tema. Hacía años que no estaba casi 72h desconectado del correo electrónico. Básicamente, y por exigencias del guion, he estado sin conexión a mi email de un miércoles a un viernes en el mes de octubre, en alta montaña y fuera de España. Y aunque reconozco que al principio me generó cierta inquietud el haber dejado todo en orden y que nadie reclamase mi atención, la realidad es que no ha pasado nada porque haya desaparecido de la vida de mi compañía, de mis clientes y de mis compañeros de trabajo. Todo lo había dejado delegado o bajo control, y eso fue suficiente. 

 

Lo que sí es una realidad es que mentalmente no estaba preparado para hacerlo y es lo que me ha generado esta reflexión. No estaba preparado para desvincularme del teléfono, del correo electrónico y del feedback de clientes y colaboradores tanto tiempo en mitad de la jornada laboral.

 

Esto es lo que experimento en mí mismo y creo que no soy una excepción, ya que intuyo, observo y he compartido con otros, que es la tónica habitual del mercado en el que me relaciono.

 

Creo que el éxito del ser humano con una exigencia laboral alta es tener la capacidad de la desconexión. El éxito de nuestra generación, y sin ninguna duda, de las que vienen, será no tener miedo a no estar conectado. El éxito laboral y el desarrollo profesional también pasa por tener esos oasis o paréntesis a lo largo del año donde coger fuerzas, liberar energías y pensar con claridad. Es una realidad que son igual de importantes que la dedicación, el esfuerzo y la constancia.

 

No se es menos fiel a tu empresa, ni menos profesional por desconectar, sino todo lo contrario. Es un gesto de responsabilidad.

 

La desconexión no penaliza lo laboral, sino que mejora la calidad del trabajador. Un trabajador sano es un trabajador eficiente y un trabajador eficiente, es mucho más rentable. 

 

La lógica es la que impera en este sentido. Siempre hay y habrá temas que no pueden esperar. Y es a estos, a los que la excepción les debe dar amparo y se les debería prestar atención excepcional. Pero lo demás, debe tener su tiempo de ejecución y respuesta medida.

 

Respetemos a los demás y respetémonos a nosotros mismos. Si nos organizamos hay espacio para conectarse al trabajo y sobre todo para conectarse a la vida. El que sepa diferenciarlo y lo consiga, tiene mucho ganado, pero, sobre todo, tiene la calidad de vida que cualquier trabajador necesita para crecer, desarrollarse y disfrutar profesionalmente.

 

Los trabajadores, empresarios o autónomos, altos ejecutivos y empleados de cualquier rango, han cambiado. Su modus operandi también. La tecnología, sus diferentes versiones relacionales y la formación han adquirido una posición relevante en nuestro día a día y todo esto va relacionado con el tsunami que supone estar conectados 24/7. 

 

Abogo por este símil que utilizo en el deporte: es igual de importante el entreno y la preparación que el descanso. Ningún campeón del mundo gana sin una dosis elevada de descanso y recuperación. Nuestro trabajo también es exigente y necesitamos reponer fuerzas.

 

Como dijo Jim Goodwin, futbolista profesional irlandés, “el tiempo para relajarte es cuando no tienes tiempo para ello”.

 

Pero saliendo del deporte el premio Nobel John Steinbek también dijo que “el arte del descanso es una parte del arte de trabajar”. 

 

Con esto termino y con esto propongo perder el miedo a estar desconectado, y poder conectarse a la vida.

 

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