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Diario de información económica del sector inmobiliario

27 May 201910:13

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‘Seniority’

‘Seniority’

 

 

Entre el talento y la formación, las multinacionales o las pymes, las estructuras piramidales o las tranversales, los Head of o Directores de area, el crecimiento de un profesional pasa por alcanzar lo que llamamos el seniority, y muchas veces no entendemos ni cuando hemos llegado, ni si realmente es un título, un premio o un estatus... 

 

Para empezar, decir que es un anglicismo y por tanto su traducción muchas veces está mal interpretada, pero su uso en el contexto empresarial está muy marcado.

 

¿Qué es por tanto ser senior o tener seniority?

 

Aunque reconozco haber leído alguna definición sobre ello, leer incluso un libro acerca del tema y, por supuesto, mirar en Wikipedia su significado, tengo mi propia visión al respecto. Para mí es la capacidad de aportar conocimiento, experiencias y seguridad a través de un asesoramiento honesto y fiable. Y esto solo se puede ofrecer con muchos años y experiencias vividas.

 

Aportar datos, ideas u opiniones para el cierre de una transacción o la realización de un documento no requieren seniority ni años de experiencia. Esto se puede hacer con tiempo, ganas, esfuerzo, una buena plataforma y una compañía con recursos a tus espaldas. 

 

En cambio, para generar confianza a alguien con mucha experiencia solo se puede hacer desde el seniority. Todo esto nada tiene que ver con los nombres ni con los títulos. A veces estos representan una realidad y otras llegan antes de tiempo. La realidad es que uno alcanza el seniority cuando es capaz de trasladar seguridad, confianza y credibilidad a un cliente que tiene una experiencia reconocida y contrastada sobre un asunto, y que requiere de tu opinión para buscar soluciones.

 

Asesorar a alguien ajeno a tu sector, a alguien profano en la materia, sin formación o alguien sin datos o información suficiente, es relativamente fácil con algo de labia, argumentario y datos, datos y más datos. No es necesaria la experiencia ni el seniority si las capacidades son buenas y sus habilidades oratorias también. 

 

Pero todo esto cambia cuando enfrente hay un cliente con mucha información, liderazgo, experiencia y antigüedad. Esa es la prueba de fuego para cualquier consultor o asesor. Si eres capaz de generar un cambio de opinión en alguien que lleva más años que tú en el sector y con más experiencia en la materia, es una señal muy positiva, pero si además ese cliente confía en ti y te cede ese espacio al lado suyo, ten clara una cosa: alcanzaste el seniority y algo mucho más importante; puedes empezar a dar tu opinión sobre las cosas que te preguntan sin miedo a confundirte.

 

¿Y por qué digo que no hay que tener miedo a confundirse? Porque te confundirás muchas veces a lo largo de tu vida y lo deberías saber, pero un perfil senior no debe tener miedo a confundirse por decir lo que piensa sino lo que debe ser es honesto con lo que piensa. Es lo que buscan nuestros clientes en los perfiles seniors. Honestidad y soluciones. Y si esas soluciones son las adecuadas el tiempo lo dirá. Ya que estas salen de la antigüedad, el conocimiento y los datos contrastados de alguien con experiencia.

 

Cuando empiezas en la consultoría, a los consultores y perfiles juniors les pesa mucho justamente esto. El confundirse y no decir lo correcto. Eso también es el seniority; la seguridad en uno mismo y que su opinión, aunque no sea la políticamente correcta o la esperada por un cliente, se da desde la seguridad y el convencimiento. Uno debe creerse lo que dice para poder convencer a los demás.

 

Aunque con esto último hay que tener cuidado, porque existen perfiles muy motivados que creen alcanzar este punto con unas cuantas operaciones y tres o cuatro años de experiencia. Un motivado sin preparación adecuada puede ser peligroso. Y yo añado: que además de peligroso puede costar mucho dinero... porque lo barato sale caro. La motivación se utiliza para trabajar y superarse día a día. No para asesorar a otros.

 

Desde mi experiencia personal y después de mirar con retrospectiva mi propia carrera profesional considero que la humildad va muy unido a la madurez profesional y directamente proporcional al seniority. La falta de humildad que te dan los tres o cuatro primeros éxitos profesionales, y muchas veces la bien intencionada exaltación de nuestras capacidades por nuestros familiares y amigos nos hacen creernos cosas que no somos. La realidad es que cuanto menos necesitas venderte es porque menos necesitas hacerlo. Está muy bien saber venderse, pero son los hechos y las acciones las que nos definen y si tu track record es suficiente para hablar por sí mismo esa es la gran señal de haber alcanzado el seniority.

 

Cuanto más puedes dar, más te van a pedir y como las canas y los años, todo llega. Solo se trata de saber recibirlo, asumirlo y utilizarlo. El seniority viene acompañado de responsabilidad, honestidad, presión y sacrificio y eso es lo que se paga. 

 

Cierro este post volviendo a contar de nuevo, como cuando hace más de quince años un jefe me ayudó a cerrar una transacción en sesenta minutos de reunión, después de muchos meses de trabajo por mi lado... está claro que el cliente esperaba reafirmarse en alguien que le inspirase confianza y yo no era aquella persona en ese momento. Yo por aquel entonces inspiraba enormes ganas e ilusión, además de poca humildad probablemente, pero la confianza que era lo que nos demandaban no me la había ganado. Yo puse el tiempo de ejecución y el esfuerzo; otro puso el seniority.

 

Como diría Antonio Canovas de Castillo: "A mí me convencen los argumentos o me convencen los hechos, cuando pasan por el crisol de la experiencia".

 

Todo llega, sin prisa pero sin pausa. Feliz semana a todos.

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