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Diario de información económica del sector inmobiliario

16 Dic 201900:39

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Sentido común

El sentido común

Reflexiones que surgen de una conversación con un gran amigo y donde la banca y el real estate comparten asuntos

 

Uno de ellos es del que hoy quiero compartir desde esta tribuna.

 

El sentido común, muchas veces el menos común de los sentidos... 

 

Habitualmente, no vemos el camino más fácil o, mejor dicho, nos complicamos por no utilizar adecuadamente el sentido común. Y aunque en ocasiones no es aplicable a todo, como bien defendía y entendía Einstein, hoy sólo quiero hablar de donde el sentido común si adquiere protagonismo y donde se hace imprescindible. 

 

La realidad es que como herramienta laboral es un solucionador de incógnitas y de problemas. Y tengo la impresión de que la gente piensa que cuanto más complicado, más meritorio; cuanto más largo, más merecido, y cuantas más dificultades, más valor. Y eso está bien si no hay más remedio y si, al fin y al cabo, se acaba resolviendo la situación. Pero esto no sería tan interesante ni rentable si la solución hubiese sido más sencilla, y hubiese pasado por aplicar el sentido común.

 

El sentido común ayuda a poner las cosas en su contexto real, a poner los asuntos en orden y, sobre todo, a priorizar. El sentido común incluso ayuda a rechazar trabajos o a valorarlos de forma adecuada. 

 

En el negocio de la consultoría inmobiliaria donde desarrollo mi actividad profesional es la cualidad que más valoro de las personas. El sentido común. Estas personas suelen ser solucionadoras y rentables. Dos características de éxito profesional. 

 

Muchas veces la gente se enfrenta a expectativas inviables, proyectos no rentables, operaciones imposibles o situaciones que desgastan mucho con retornos bajos; y esto se hace ponderando a favor de "la justificación" y "la meritocracia" sobre la rentabilidad. Y todo por utilizar más el ego que el sentido común. Entiendo que a veces es un peaje, pero si no lo es, ahórrate ese coste innecesario. 

 

También en este negocio se quiere ser muchas veces excesivamente creativo y aplicar demasiada ciencia a los procesos, pero lo cierto es que la clave en el real estate no está tanto ahí, sino en la lógica, en lo válido, en las realidades y en la aplicación del sentido común a la actualidad del mercado y del negocio.

 

Abogo por la creatividad y abogo por las ideas sin lugar a duda. La originalidad es un valor añadido muy potente, pero para mí son la sal y la pimienta del plato, siempre que en el centro esté un principal basado en realidades y sentido común. 

 

El real estate no aplica la matemática cuántica, ni es un pozo sin fondo de variables e incógnitas, sino es mucho más común y racional donde todas las decisiones que se toman vienen precedidas de tendencias, datos y análisis muy concretos en términos micro. A nivel macro, es pura economía de mercado e impulsada por unos pocos y continuada por el resto. Se trata de un mercado de especialización donde triunfa la práctico y aplicable frente a lo enrevesado.

 

El sentido común no es una cualidad innata, y menos en lo que a situaciones profesionales se refiere. Se desarrolla con conocimiento, el prueba-error y, sobre todo, con experiencia. La Experiencia te da la información necesaria para discernir en lo que es válido frente a lo que te gustaría que fuese válido. Y es ahí donde aplicarlo de forma mucho más intensa. Casi siempre las situaciones que suceden son diferentes a como nos hubiese gustado que hubieran sido, tanto a nosotros mismos como a nuestros clientes. 

 

Y aunque muchas operaciones brillantes parecen venir de la inconsciencia, la impulsividad y fuera del realismo, la realidad es que no es así. Vienen de la información, el conocimiento y por tanto de la aplicación del sentido común sobre esos datos obtenidos. La diferencia es que no todos accedemos a los mismos datos e información para poder aplicarlo.

 

Esto demuestra que el sentido común no se puede aplicar sin análisis, realidad y datos. Pero también nos pone en evidencia en el día a día cuando teniendo esta base de conocimiento decidimos obviarlo y reinventar la rueda cuando nadie nos ha pedido hacerlo. La practicidad frente a la ocurrencia. Si queremos ser originales recomiendo que tengamos una base para serlo y que tengamos comparables o un ejemplo bajo la manga. Esto siempre puede salvarnos de una subida del tono de piel.

 

Mientras el desconocimiento pone en duda las cosas, el conocimiento usa el sentido común.

 

Y como dijo Yoritomo Tashi: “El sentido común es el arte de resolver los problemas, no de plantearlos”.

 

Termino con una frase de un cliente que me dijo hace poco tiempo. “Agradezco tu realismo y sentido común para poder entender bien esta situación y además me ha ayudado a entender también porque otros me han dicho lo contrario”. 

 

La credibilidad también se gana con sentido común.

 

Buena semana a todos.

 

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