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Diario de información económica del sector inmobiliario

20 Octubre 2020F01.43h

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20 ABR 2020
F05.00h

Profesionales del sector inmobiliario, tenemos deberes

Profesionales del sector inmobiliario, tenemos deberes

A la crisis actual que estamos viviendo, a menudo, le visualizo tres claras patas. La primera de ellas, obviamente, es la sanitaria, que aunque su evolución dependerá de las medidas que se tomen desde las instituciones públicas y cómo las acoja la ciudadanía, seguirá su propio transcurso. Lo que está claro es que a día de hoy, todavía no sabemos cuándo ni cómo acabará. La segunda pata es la económica: se estima que la mayoría de economías tardarán entre 2 y 3 años en alcanzar los niveles de producción previos a la pandemia, y España no será menos. La tercera pata – la más humana de todas – es la de la desconfianza: la incertidumbre ha calado en la sociedad y se necesitan muchas dosis de confianza para que las personas y las empresas recuperen la determinación, la seguridad y, sobre todo, la esperanza. 

 

Los profesionales del sector inmobiliario tenemos deberes. La recuperación de la segunda y tercera pata depende en gran parte de nosotros. Aquí va mi hoja de ruta.

 

Desde el punto de vista económico, España tiene dos principales motores de crecimiento: el turismo y el ladrillo, entendiendo el ladrillo como la conjunción del sector de la construcción y el mercado inmobiliario. Por desgracia, el turismo tardará más tiempo en recuperarse de esta crisis debido al alcance mundial que ha tenido la pandemia; pero el sector inmobiliario y el de la construcción pueden volver a funcionar con normalidad una vez finalizado el estado de alarma, si entre todos (Estado y profesionales del sector) no ponemos más palos a la rueda. No olvidemos, además, que de la construcción se nutren muchos otros sectores.

 

Tengamos claro que el mercado residencial de obra nueva en España cuenta hoy en día con valores muy saludables que hacen prever un largo recorrido al alza. En primer lugar, hay muchas regiones que registran un evidente desequilibrio entre oferta y demanda: faltan pisos para satisfacer toda la demanda de compra. De hecho, aunque en España se construyeron más de 100.000 viviendas en el 2019, el stock total de viviendas no superaba las 475.000 en el cierre del año, cifra muy interior a las que se registraban en los años previos a la crisis del 2008 (680.000) que refleja que se está construyendo con cabeza. Además, los sistemas de financiación de la construcción son también mucho más sanos que entonces: los bancos ya no financian la totalidad de una promoción, como sí se hacía antes. El sector de la promoción vivirá una crisis profunda, sí, pero su recuperación será muy rápida. 

 

Pero aunque estas cuatro pinceladas nos lleven a concluir que el sector se recuperará del bache sin problema, lo cierto es que será imposible si no resolvemos la crisis de confianza. Hemos de saber lidiar con los miedos que han surgido a raíz de la adversidad y ofrecer mensajes que ayuden a solventarlos. Esta es nuestra pata, en la que nosotros, como profesionales del sector inmobiliario, nos hemos de centrar.

 

En nuestras manos está el adaptarnos al cambio. Y el primero de los puntos de nuestra hoja de ruta ya lo hemos conseguido. La implantación del teletrabajo – aunque haya venido de una manera forzosa – ya está dando sus resultados. Hemos sabido mantenernos cerca de nuestros clientes y resolver sus dudas desde casa. Desde la total humildad, esta vez podemos marcarnos un tanto.

 

Creo que éste el momento de pasar de individualismos y agruparnos por un objetivo común. Para salir de ésta, debemos inspirarnos en modelos de economía colaborativa. De hecho, lo hemos podido comprobar en nuestras propias carnes todas las agencias inmobiliarias: si en vez de competencia nos convertimos en colaboradores, somos mucho más fuertes. Y no me refiero solamente entre agencias, también entre la vertiente más tradicional del sector y las startups.

 

Otro deber importante que todavía tenemos por delante y que puede ayudarnos a desencallar la rueda es la profesionalización del sector. Sabemos que menos de un 5% del parque residencial de España pertenece a grandes fondos de inversión y socimis, con lo que tenemos un 95% que pertenece a particulares y patrimonialistas. Esta cifra, sin duda alguna, refleja que se trata de un mercado muy sano y democratizado, pero probablemente poco profesionalizado, especialmente el mercado de alquiler, que representa tan sólo en España un 22% del parque de viviendas, muy inferior a la media europea. Ahondar en la profesionalización del mercado de alquiler ayudará a estandarizar procesos, optimizar recursos y conseguir ampliar el volumen de viviendas destinadas al alquiler.

 

Por supuesto nada de esto servirá si no contamos con la ayuda del Estado. De las instituciones públicas se esperan medidas que realmente ayuden a dinamizar el mercado. Propongo brevemente algunas: congelaciones del IVA y de la cuota de autónomos, deducciones fiscales para quienes compran un inmueble, agilización de trámites, automatización de procesos para facilitar la recalificación de solares, ayudas al comprador de obra nueva, entre otras. Otra medida que podría aplicarse en el mismo día de hoy y que ayudaría a desbloquear el mercado: permitir realizar visitas a los inmuebles ahora que el estado de alarma ha pasado a un grado menos estricto. Recordemos, además, que a las visitas asisten un máximo de 2-3 personas, con lo que, siguiendo el protocolo de seguridad, no tienen por qué implicar ningún peligro.  

 

Es cierto que quizás para el Estado sea complicado en estos momentos ahondar en la dinamización del mercado inmobiliario, teniendo en cuenta que su principal foco de atención está puesto en la crisis sanitaria. Por eso, confío en los gobiernos autonómicos y en los ayuntamientos: ellos pueden adoptar este rol y ofrecer soluciones efectivas, para dinamizar el mercado y devolver la confianza.

 

El sector inmobiliario se convertirá en un sector refugio para los inversores, si unos y otros demostramos una vez más nuestra capacidad de adaptarnos al cambio. Al fin y al cabo, ¿cómo llevarle la contraria a Charles Darwin? “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”.

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