Le informamos que en esta Web utilizamos cookies propias y de terceros para recabar información sobre su uso, mejorar nuestros servicios y, en su caso, mostrar publicidad mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Puede aceptar expresamente su uso pulsando el botón de “ACEPTAR” o bien configurarlas y seleccionar las cookies que desea aceptar o rechazar en los ajustes. Asimismo, puede obtener más información sobre nuestra política de cookies aquí.

Aceptar cookies

Diario de información económica del sector inmobiliario

01 Diciembre 2020F21.50h

C

Los blogs de EjePrime

01 SEP 2020
F05.00h

Se busca intruso

Se busca intruso

 

 

Hablar en primera persona, con conocimiento, credibilidad, honestidad y rotundidad sobre el sector inmobiliario ni está al alcance de todo el mundo ni, sobre todo, debería estarlo.

 

"Zapatero a tus zapatos", "agua que no has de beber, déjala correr", "cada cual en su vereda" siempre es mejor, y por supuesto, "que la misa, la diga el cura".

 

Una introducción cercana para hablar de la intromisión y para intentar una vez más dejar claro que cada uno, en su negocio, sabe más que otro.

 

Agotado el refranero, también se acabó la suerte, se acabó el oportunismo y se acabaron las posibilidades de sacar tajada de un pastel que ya no da para todos. La barra libre tiene hora de cierre y el sector inmobiliario que siempre ha sido refugio de oportunistas y malabaristas de los negocios, ya no tiene tanto sitio para todo el mundo. Este sector en el que con mayor o menor intensidad llevo actuando casi 23 años, y donde por desgracia he tenido que cruzarme con entusiastas no documentados, en parte debido a esa desregulación sobre la que he escrito tantas veces y que provoca esa mala praxis de la que tanto he renegado y contra la que he alzado la voz en numerosas ocasiones.

 

Esto hace que hoy vuelva a reivindicarme y no por última vez.

 

Hablo en relación con el asesoramiento y a la profesionalización del sector inmobiliario, y hablo de forma directa de quien es ajeno del sector y actúa como si no lo fuese. En estos momentos, cuando vienen curvas, la suerte desaparece y ya no hay tantos hilos de donde tirar, la red de contactos se encoje y el dinero pasa a estar principalmente en manos de quien necesita asesoramiento real, útil, que aporte valor y de calidad. Las “gestiones”, “introducciones” o conocer al primo del sobrino del amigo de ya no valen y se pide más. Y quien paga por los servicios de asesoramiento exige más, y es donde salen a florecer carencias, carencias y más carencias de quien no tiene la información, los hechos actualizados y la experiencia necesaria. Y de un sólo plumazo, los foráneos al negocio tienden a desaparecer del mercado por un tiempo. Las crisis siempre han sido como un chino de cocina que solo deja pasar lo que realmente vale.

 

Aun así, algunos intentan agarrarse al sillón con mínimos costes y nula estructura e intentan cerrar sin pudor y sin complejos operaciones a costa muchas veces de quien les paga. Es un tema que, sinceramente, me preocupa cuando sigo viendo en estos días intermediar operaciones e introducir oportunidades a aficionados y no expertos en la materia, cuando hay maravillosos profesionales que se han tenido que ir al paro, o que están en una situación complicada. Profesionales de Big Four, grandes profesionales de empresas intermedias o de boutiques inmobiliarias, incluso autónomos acreditados y experimentados profesionales, que en estos momentos lo van a pasar muy mal. Con este panorama, sigo sin entender como no queremos tener un mercado profesionalizado, estructurado y donde poder tener derechos y obligaciones claras. Y donde la profesión de consultor, asesor o bróker sea y esté regulada. A fin de cuentas, es sólo pretender ejercer en un mercado digno donde quienes lo hacemos, luchamos por ello sabiendo que los players están acreditados, sean de mayor o menor tamaño y donde no se actúa por pura supervivencia. 

 

Creo que es momento de tomar conciencia y de exigir medidas al respecto. Aprender de sectores igual de técnicos y especialistas que el nuestro y que no sufren esa intromisión inaceptable. Por ejemplo, la abogacía, la arquitectura o el sector financiero con quien compartimos la mayoría de nuestras transacciones y operaciones, quienes son fieles compañeros de viaje, han puesto coto y límites a quienes pueden ejercer la actividad dentro de sus mercados. Sigo sin entender por qué el sector inmobiliario tiene que recibir en oleada a intrusos cuando hay bonanza, y tener que higienizar el mismo cuando vienen mal dadas. Y todo esto, casi pidiendo disculpas porque aquí parece que el libre mercado todo lo ampara.

He tenido que asistir atónito a recibir documentos manipulados, plagio de dosieres y conocer que se oferta producto que está en exclusiva y que llevaba en el mercado más de dos años a manos de personas o empresas no acreditadas y que quieren completar sus ingresos porque no han sido capaces de ejercer su actividad o profesión real con rentabilidad, dignidad y éxito, buscando en el inmobiliario un complemento salarial.

 

Todo esto provoca descrédito de la profesión, gasto de tiempo para quienes nos cruzamos con ellos, explicaciones, justificaciones y mucha paciencia por parte de todos. Pero sobre todo provoca que paguen justos por pecadores y que con el famoso prime o premium no les permita distinguir entre una buena ubicación o una ginebra de éxito.

 

Respeto todas las profesiones y alabo la labor de cada una de ellas, básica y simplemente a cualquier persona que dignamente ejerza una actividad de la que es profesional y para la cual está preparado. Pero si tu negocio ha fracasado o quieres complementar tus ingresos antes de saltar al mercado inmobiliario debes formarte, formarte y formarte. Después de haberte formado pide paso con humildad al principio para que el propio mercado no te expulse por la puerta de atrás ya que la experiencia se adquiere con tiempo, continuidad, reciclaje y con una estructura que te acompañe en el viaje.

 

¡Gracias una vez más por escucharme! La decepción no mata, solo enseña. 

...