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28 ABR 2020
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Sin miedo a reconocer, sin miedo a cambiar

Sin miedo a reconocer, sin miedo a cambiar

 

 

Vivimos momentos difíciles en los que mucha gente ha perdido la vida o está enferma y una parte de la población que antes estaba activa ha perdido su trabajo o se ve inmerso en una regulación laboral. Con este panorama, parte de la masa laboral que no se ha visto afectada debe continuar sin sentirse mal por ello, sino todo lo contrario. Todos aquellos que no se han visto afectados por la situación, deben rendir día a día en su trabajo a pesar de la exigencia que suponen estos acontecimientos y de que durante su jornada laboral tienen en muchos casos un conflicto interno diario, de cuál es su productividad, cuál es su ocupación y cuál es su desempeño real en estos difíciles y especiales días. Se ha demostrado que no hay fórmulas infalibles ante lo que está sucediendo para gestionar equipos, personas y empresas. La madurez, la experiencia, el sentido común y sobre todo las buenas intenciones nos han guiado estos días a quienes nos toca de una u otra manera pensar qué recomendar sobre la utilización del tiempo a otros.

 

Las primeras semanas, con la inercia de lo que teníamos en marcha, junto a la infinidad de llamadas internas, externas y con clientes nos ha hecho pensar que nuestra actividad no se frenaría y que con el teletrabajo y el confinamiento se trabajaba casi más que antes, pero en realidad solo ha sido un pico y un espejismo, el cual se irá moderando. Es más, la realidad es que a medida que pasen los días y las semanas, la actividad irá decayendo, y muchas actividades y llamadas pueden convertirse en repetitivas y en algunos casos malinterpretadas como intrusivas mientras sigamos confinados. Esto, sumado a que las tareas de back office, organizativas y comerciales que todos nos habíamos marcado para estos primeros días, se irán cumpliendo, hará que llegue un momento en que la elección detallada de lo que hacer es esencial, para no sentirnos como pollo sin cabeza y útiles a nuestras empresas.

 

Lo primero es no tener miedo a reconocer una baja actividad. Es un hecho innegable en muchos perfiles. Además, es muy importante analizar caso por caso, ya que no todo el mundo tiene la misma carga de trabajo, la misma agenda, los mismos clientes, ni las mismas responsabilidades. Si tienes la suerte de poder tener una actividad técnica, comercial y de asesoramiento durante las próximas semanas, aprovéchalo; pero si no es así, piensa que es muy normal que estés al 30% o 40% de lo que eras. Cada cual a su nivel y cada cual con sus responsabilidades. No debes frustrarte. No reinventes la rueda, ni fuerces situaciones que pueden generar incomodidades.

 

También es momento de pensar bien, con detalle y con mimo cosas que antes nos ocupaban diez minutos y que hoy podemos darles una hora o las que necesites. Ese trabajo detallista que cualquier profesional tiene y que es de investigación, desarrollo, análisis y de detalle concienzudo, hoy puedes hacerlo sin miedo a dejar de lado otras tareas más prioritarias o que generen ingresos recurrentes. Desarrollad esta parte de vosotros y desarrollad la imaginación entorno a vuestra ocupación y vuestros clientes.

 

Y lo tercero y no menos importante preparar la vuelta. Visualizad esos primeros quince días, preparar cuáles serán las prioridades y como habrá que ejecutarlas. Organizad día a día esa vuelta para que no te pille el toro y anticiparte para no improvisar en un momento que será de alta intensidad y que lo que se nos exija será ejecutar eficientemente. 

 

El tiempo que te sobre, dedícalo a ponerte a punto física, mental y profesionalmente. Esto supone descansar, adquirir buenos hábitos y formarte en lo que creas que puede sumarte a tu vuelta, pero sobre todo y muy importante, no te obsesiones con sacar ocho horas de trabajo diarias para sentirte útil para la empresa si tu puesto, desempeño o rol no te lo permite en una situación extremadamente especial y nueva para todos. Tienes muchas más cosas que hacer durante ese tiempo que uno dedica a lo puramente de negocio y que está dentro de lo laboral. Aprender, formar, difundir, compartir y ayudar son algunas de las palabras que te pueden servir para completar tu día a día y seguir siendo útil a la estructura y a tus clientes.

 

La frase de Winston Churchill “un problema de nuestra época es que la gente no quiere ser útil sino importante” aplica en estos días con mayúsculas porque es mucho más importante volver al 100% y ser útil a día de hoy al conjunto, que buscar la manera de justificar nuestro día a día profesionalmente con tareas irrelevantes y con el fin de evidenciarnos una vez más y sin sentido como profesionales. Eso supone calibrar y equilibrar perfectamente el trabajo y realizarlo eficientemente, sin aparentar o pretender ser lo que uno no es.

 

Hasta ahora ha sido relativamente fácil organizar una agenda de 9 de la mañana a 7 de la tarde con algunas paradas y plantear un timesheet creíble, pero cada día que pasa, esto será mucho más difícil y en muchos casos imposible de cumplir. Acepta la situación como viene y tal cual es. Será momentánea y transitoria, volviendo relativamente pronto a la normalidad. Pero no aceptar que en estos días somos menos rentables y menos activos puede superarte y confundirte este tiempo de confinamiento. Tengo claro que uno no es mejor o peor profesional por el número de horas trabajadas sino por la calidad de las mismas y su resultado. Esta crisis ha demostrado ya varias cosas. Por ejemplo, lo cuestionable que puede ser el presencialismo de oficina por norma y sin lugar a dudas la rentabilidad del tiempo empleado. La efectividad del minuto trabajado y saber cómo, y a qué, destinarlo. Hay diferentes maneras de producir y creo personalmente que esta crisis nos va definir un modelo de trabajo más flexible, muy marcado por objetivos y pondrá definitivamente el valor del conocimiento y de la especialización donde se merece.

 

No se puede generalizar porque el mundo profesional de la empresa privada es como la del matrimonio. Cada cual tienes sus propios códigos y reglas, pero lo que sí es un hecho es que cuando las situaciones son nuevas como esta que estamos viviendo, y no existen normas de conducta claras para ellas, me atrevo a recomendar aplicar la fórmula que te haga feliz a ti, te permita estar sano física y mentalmente y sobre todo te prepare para lo que queda por venir.

 

Termino este escrito con un alegato al valor de las personas frente a las teorías apocalípticas del ser humano.

 

Esta crisis solo ha demostrado un hecho irrefutable que nadie puede poner en cuestión. El valor del ser humano frente a cualquier otra cosa. Lo indispensable que es para dar sentido a todo lo demás y lo necesario que es el capital humano para dar sentido al capital financiero y al capital tecnológico. Detrás de todos esos medios tecnológicos maravillosos puestos a nuestro alcance, estos días tras ellos, lo que se solicita y se demanda, son opiniones, recomendaciones y soluciones a personas especializadas. Para colocar el capital y generar rentabilidad, pasará lo mismo, y el capital humano es quien sacará todo esto adelante.

 

Eso somos, dueños de nuestro propio destino. Por ello, familiarízate con esta nueva situación, comprende las lógicas que nos rodean para como dijo Albert Einstein “primero tienes que conocer las reglas del juego, para después jugar mejor que nadie”.

 

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