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Belinda Tato, una carrera internacional por la supervivencia

La arquitecta dirige su estudio con un pie en Madrid y otro en Boston, donde imparte clases en la universidad.


Marta Tamayo

18 mar 2020 - 04:48

Belinda Tato, una carrera internacional por la supervivencia

¿Hacia dónde se dirige la arquitectura? ¿De dónde son y dónde residen los principales arquitectos españoles? ¿Están reconocidos a nivel mundial? ¿Cuáles son los mercados más atractivos para el desarrollo de sus estudios? ¿Y qué segmentos son protagonistas en sus carteras de proyectos? EjePrime responderá a estas y otras muchas preguntas durante las próximas semanas a través de quiénes más saben del sector, quiénes le dan forma, los arquitectos.

 

Belinda Tato (Madrid, 1971) trabaja en su estudio con media alma yankee y base en Madrid desde Boston, donde imparte clases en la universidad de Harvard. La madrileña capitanea el estudio de arquitectos Ecosistema Urbano junto a José Luís Vallejo desde 2000

 

Actualmente, el estudio está formado por doce profesionales y cuenta con oficinas en la capital española y Miami, “aunque la mayor parte de la actividad la desarrollamos en Madrid”, afirma Tato. 

 

La arquitecta cuenta entre sus proyectos más destacados se encuentra una Escuela Experimental en Reggio Emilia, Italia; el Cuenca Red, en Ecuador, o el Museo de Meteorología de Madrid. 

 

 

El estudio cuenta con varios reconocimientos a sus espaldas, como el premio de Arquitectura Española Internacional en la categoría de Urbanismo del 2017 y el Mies van der Rohe en 2007 que le dio un gran impulso profesional.

 

La Unión Europea les concedió el galardón por el Eco-Bulevard de Vallecas, ubicado en el ensanche del barrio madrileño. El proyecto, en forma de cilindro y compuesto por árboles, es capaz de rebajar la temperatura ambiental diez grados centígrados y busca llevar la naturaleza a un ambiente denso como la ciudad. 

 

A partir de este proyecto, el estudio ha virado hacia un carácter más urbano y la mayoría de sus proyectos se basan en la creación de infraestructuras. “Una buena estrategia urbana tiene un impacto muy grande en la vida de las personas”, afirma Tato.

 

 

En 2008, sus proyectos se volvieron más internacionales, y no ha sido hasta 2017, con la reforma del campus de la Universidad de Málaga , que ha podido volver a trabajar en España. Tato achaca este distanciamiento al deseo de volverse más internacional “y por supervivencia profesional”. 

 

Los concursos que impulsaron el estudio a principio de siglo han quedado atrás junto al auge de la construcción y muy pocos proyectos se adaptan a sus necesidades actuales, lo que ha provocado que el estudio asentado en Madrid acumulase siete años sin realizar ningún proyecto en España. 

 

En España los honorarios son muy pobres y hay mucha competitividad, asegura la arquitecta, que defiende que no hay oportunidades en el país y que muchos estudios realizan presupuestos bajos casi imposibles de realizar “y son temerariamente aceptados”. 

 

La sostenibilidad, un deber incuestionable 

Para Tato, el generar edificios verdes se basa en la racionalidad. “Para ser sostenibles debemos pensar en qué elementos participan, los materiales que usamos y en qué tipo de ciudad se enmarca”, afirma la arquitecta. 

 

Además, Tato apoya el sistema de sellos, que, aunque no le parece la única solución para generar edificios sostenibles, lo encuentra un elemento positivo, “hay cosas que se pueden medir, es una manera de regular el sector”. 

 

Al saltar el charco

Desde el otro lado del Atlántico, la arquitecta afirma que el entramado de las ciudades se está desarrollando de forma diferente, “en la perspectiva europea el espacio público tiene un valor más alto, se cumplen muchas de las pautas de calidad de vida”, afirma Tato.  

 

La arquitecta ve como en el ecosistema urbano europeo tiende a generar ciudadanos más activos con el entorno y a eliminar cada vez más los vehículos en la vía pública, además de generar nuevos espacios de oportunidad con locales comerciales vacíos. 

 

En 2017 el estudio tuvo que crear una sociedad en Estados Unidos tras ganar el premio de Vanalen Institud de Florida, aunque Tato tiene un pie en Estados Unidos desde 2010. “El mercado estadounidense es más complejo y costoso, está mucho más especializado, pero no está tan devaluado”, afirma Tato.