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Diario de información económica del sector inmobiliario

01 Febrero 2023F23.33h

C

Opinión

23 DIC 2022
F05.00h

Sin miedo a las evaluaciones

Sin miedo a las evaluaciones.

 

 

Sin miedo a las evaluaciones. Sin miedo a la realidad. Sin miedo al trabajo.

 

 

Llega el momento del rating y de que nos valoren. De calibrar a tu equipo y de ser calibrados por otros. De decir y que te digan. Personalmente, estas fechas; siempre las afronto igual. Con el pragmatismo de la rentabilidad. Y La rentabilidad para mí, no es solo un término financiero.


 


Aunque el rumbo lo marca muchas veces la rentabilidad desde lo financiero, ser rentable como trabajador para mí en una empresa, es también un must, y ser rentable como parte de un equipo es un concepto casi inestimable hoy en día. Pero todo esto, además de para la empresa, debe ser rentable también para mí a nivel emocional, anímico y familiar. Si no, no hay match... la rentabilidad debe ser bidireccional y no sólo en términos numéricos.


 


Muy a menudo me reviso y valoro lo que genero financieramente, por supuesto, pero me reviso, por si soy también una carga o un pilar para otros. Si soy suma o soy resta, desde el punto de vista relacional, social y de trato. Si soy facilitador, solucionador y provoco el buen ambiente. Cada cierto tiempo me hago esas preguntas, y si he cumplido mis objetivos; llego a esta parte del año con todo muy interiorizado y resuelto desde el punto de vista personal.


 


Hoy quiero compartir un pequeño fragmento que pongo en común cuando hay que enfrentarse a valorar y ser valorado. Es una simple reflexión que comparto con mi equipo y ahora lo hago con vosotros:


 


"La valoración que recibáis de otros, no significa nada más que un feedback y una valoración, no una confirmación de hechos. No tiene por qué tener la razón quien valora, ya sea un compañero, o tu propio manager. Ni cuando nos valoramos a nosotros mismos, acertamos siempre. Es un momento ideal, para que en un contexto amable se pueda confirmar o rebatir. No puede existir una valoración sin réplica y sin reflexión. Yo espero la vuestra".


 


Hay personas que afrontan esta parte del año con mucha incomodidad, y no sólo por lo burocrático del proceso, sino por lo que puedan pensar de ellos otros compañeros y su mánager, o simplemente, por tener que decir lo que realmente piensas tú de ellos, con la incertidumbre de afrontar peajes o situaciones incómodas.


 


Hay diferentes maneras de afrontar estas fechas y estas situaciones. Y muchas de ellas, están condicionadas por la capacidad de las personas, a decir lo que piensan, o a recibir la verdad de otros; con o sin dramas, con o sin polémica.


 


El origen creo está, y desde mi punto de vista, en la forma de educar. Esto debería venir aprendido desde la escuela y nuestras propias casas. A veces pienso que hemos creado una sociedad con dificultades a enfrentar situaciones incómodas a nivel emocional. Dificultades a las diferencias con los otros, a la crítica constructiva, a la propia realidad por muy dura que sea, e incluso, a la falsedad y la mentira de otros sobre uno mismo. Saber gestionar todo esto, es la mejor herramienta que podemos aprender. Y aceptar todo esto con sosiego, tranquilidad y serenidad, aporta valor y contrapone esa sociedad de la reivindicación, del activismo y de la piel extrafina.


 


Hemos dado por validas algunas formas de comportamiento y que realmente, no aportan nada. No valen.


 


No vale criticar a las espaldas, y no tener la capacidad de sentarte con esa persona a dialogar. No vale pasar de puntillas por la oficina, y luego ocupar de lamentos y críticas el resto del día y la semana. No vale decir A, pensar B y compartir C.


 


La piel demasiado fina, las inseguridades y el poco autoconocimiento de nosotros mismos son muy perjudiciales para la propia vida en general, pero para momentos como este, y en un entorno profesional, puede convertirlo en un proceso terrorífico.


 


Solo puedo decirte una cosa sobre esto: Si has hecho las cosas bien, afronta sin miedo las evaluaciones y defiende bien tu posición sin complejos, con seguridad.


 

 

Te deseo la mejor de las valoraciones. La que tú te merezcas. ¡Por mérito, siempre por mérito!


 


Mi termómetro es mi lema: "Hay que encontrar el punto donde convivan la intensidad y la felicidad. Si pierdes alguno de los dos, entras en zona de peligro".


 

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