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Diario de información económica del sector inmobiliario

16 Ene 201904:47

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Iván Fernández (Verificálitas): “España es un país lento tramitando licencias urbanísticas, necesita actualizarse”

Iván Fernández de Retana, director técnico de Verificálitas, se hace fuerte ante la complejidad. Su labor y la de su ECU (Entidad Colaboradora Urbanística) no es otra que agilizar la obtención de licencias urbanísticas para que los proyectos salgan del horno a tiempo, un proceso aún tedioso en España y que en Madrid vivirá cambios con la nueva ley de suelo.
18 Ene 2018 — 04:57
Jabier Izquierdo
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Iván Fdez. de Retana (Verificálitas): “España es un país lento tramitando licencias urbanísticas, necesita actualizarse”

 

 

El trabajo de una Entidad Colaboradora Urbanística (ECU) no es muy conocido por el gran público, incluso en el propio real estate, donde no ocupa apenas espacio en las noticias, pero sin su labor, promotoras, fondos, gestoras y demás players del sector inmobiliario tendrían grandes dificultades para lanzar a tiempo y sin recargo sus proyectos. Una de las principales ECU de Madrid es Verificálitas, cuyo director técnico, Iván Fernández de Retana, analiza la salud del sector, los cambios en la normativa de suelo y la importancia de que los edificios cuenten con certificados de calidad.

 

 

Pregunta: Como Entidad Colaboradora Urbanística (ECU), ¿cuál es el objetivo de Verificálitas?

Respuesta: Las ECU son entidades que, en colaboración con el Ayuntamiento (Madrid), tienen un objetivo fundamental: agilizar la tramitación de las licencias urbanísticas, obra y actividad, facilitando a las empresas y al propio consistorio una rápida consecución de los proyectos inmobiliarios. En resumen, le proporcionamos una garantía a nuestros clientes de qué día empieza su obra hasta qué día podrán abrir su negocio, lo que en muchos casos significa también un ahorro de dinero.

 

P.: Llevan en activo desde 2010, año en que se implantó la colaboración público privada en la ciudad de Madrid. ¿Cómo afectó a su empresa la crisis del ladrillo?

R.: Nosotros, como bien dices, nacimos en plena crisis. Lógicamente, de inicio sufrimos una desinversión y ello nos obligó a ser muy prudentes con el crecimiento. Así es como nos hemos ido desarrollando. En nuestro caso, por ejemplo, en crisis muchos de los dueños de edificios de oficinas, al quedar vacíos los inmuebles, aprovecharon para remodelarlos, un hecho que nos ayudó. Este vaciado y rehabilitación de oficinas nos atrajo contratos para poder arrancar.

 

P.: Y actualmente, ¿cuál es la situación del negocio inmobiliario desde el prisma de una empresa como la suya?

R.: Bueno, llevamos dos años que vemos un incremento del negocio. En 2017 empezamos a ver ya operaciones importantes de obra nueva, proyectos de construcción de edificios que antes no existían. Los inversores ya han remodelado su cartera y ahora se animan a construir. La edificación ha empezado a moverse de nuevo.

 

P.: ¿Y la situación que atraviesan las ECU es buena en estos momentos?

R.: Sí, estamos en un momento de tranquilidad. Dependemos de una administración y la estabilidad nos afecta. Y desde el punto de vista económico, nos encontramos en una fase de crecimiento y las perspectivas para este año son también positivas.

 

 

 

 

P.: Uno de los grandes hándicap de las promotoras inmobiliarias es la falta de suelo y la lentitud de la administración pública en llevar a cabo todos los trámites.

R.: La normativa debería ser más clara para evitar problemas como el de Valdebebas… que, tras pasar todo el largo proceso de tramitación, llegaron los recursos y ahora el proyecto se encuentra casi como al principio. Primero, se necesita más claridad en las normas y, seguidamente, creo que los tramites deberían simplificarse. Son demasiados complejos, no ha habido cambios desde hace ya muchos años y se deberían adecuar a los tiempos. Por ejemplo, con una apuesta por la administración electrónica: sólo la recopilación de firmas y el movimiento de expediente ocupa mucho tiempo, y esto supone un claro agravio para el inversor.

 

P.: ¿Es España un país lento en cuanto a los procesos de tramitación de licencias urbanísticas?

R.: La percepción es que sí. Cuando trabajamos con empresas internacionales o consultoras del mundo la sensación es esa. Ahora bien, desde la entrada de la declaración responsable se ha mejorado en este sentido, porque la licencia ya no es el trámite común; el trámite común ha pasado a ser la declaración responsable.

 

P.: En cuanto al futuro del sector, ¿cuáles van a ser las leyes y normativas que impactarán en el negocio inmobiliario en los próximos meses?

R.: En Madrid, fundamentalmente, la nueva ley del suelo. Va a impactar a todos los niveles, tanto facilitando la consecución de suelo finalista como para la uniformización de la tramitación de licencias. Hasta ahora cada Ayuntamiento era un poco un mundo y esta ley va a traer la unificación de los procesos, puesto que será ella la que marque los procedimientos y no cada una de las administraciones municipales como pasa en la actualidad.

 

P.: ¿Cómo le afectará esta nueva ley a un inversor internacional que se fija en España para comprar?

R.: Entiendo que todo lo que dé seguridad jurídica animará al inversor extranjero a que elija España para venir a comprar. La clave es la seguridad jurídica, que el empresario, sea nacional o extranjero, sepa que no tendrá problemas a medio largo plazo con su proyecto.

 

 

 

 

P.: Participaron en la primera calificación de un edificio de oficinas con el nuevo modelo de la AEO, en concreto en Castellana 200. ¿En un futuro todos los edificios deberán cumplir unos estándares para que sean comercializables?

R.: Deber no, pero sí es cierto que cada día es una demanda que va a más por parte de los futuros inquilinos. Al final, para diferenciarse en el mercado de oficinas, el dueño del edificio tendrá que contar con alguno de estos estándares de calidad. El modelo AEO, por ejemplo, garantiza al inquilino saber los metros cuadrados que alquila. Esto es una cuestión primordial: dejar claro cuál es la superficie alquilable y cuál no.

 

P.: Y entonces, ¿qué pasará con los que no cumplan estos requisitos?
R.: No lo sé, pero el edificio que no tenga un sello AEO, Breeam, o alguno de este estilo, va a estar en peores condiciones a la hora de salir al mercado y ofrecerse a potenciales inquilinos. Si un inversor extranjero viene y no le ofreces una certificación y otro sí, seguramente se irá al segundo. Aquí no estamos tan acostumbrados a ello porque son las multinacionales las que más valoran esto, pero, poco a poco, creo que las empresas nacionales también incrementarán su exigencia a la hora de tener la seguridad y el conocimiento de saber dónde te vas a meter.

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