La familia Cosentino, propietaria de la mayor empresa de la provincia de Almería dedicada a la industria de la piedra, se hizo con la propiedad del suelo del complejo en 2022 tras una inversión de más de 200 millones de euros para poder abordar la recuperación de la urbanización. Hasta esta fecha la urbanización permanecía prácticamente abandonada con solo el 30% de su superficie empleada, o que derivó que por motivo de la crisis financiera muchos de sus activos pasasen a manos de Sareb. Actualmente el proyecto cuenta con una segunda oportunidad para convertirse en un complejo de referencia.