Mercado

El BCE llevará los tipos de interés a su máximo histórico para contener la inflación

La institución de Frankfurt cumple el guion al aumentar un cuarto de punto los tipos de interés, revisa al alza las previsiones de inflación y deja entrever un nuevo incremento del precio del dinero en su próxima reunión de julio.

B. Badrinas

16 jun 2023 - 05:00

BCE reunión junio

 

El BCE no da tregua. La institución monetaria incrementó ayer en un cuarto de punto, hasta el 4%, los tipos de interés oficiales y dejó entrever una nueva subida el próximo mes de julio como consecuencia de una inflación que persiste en un nivel elevado.

 

La pausa con la que analistas y mercados habían especulado parece, por lo tanto, que aún no llegará, a pesar de que la eurozona ha entrado en recesión. “La inflación ha disminuido, pero se prevé que siga demasiado alta durante demasiado tiempo”, recoge el comunicado del organismo tras el consejo de gobierno celebrado ayer en Frankfurt.

 

El BCE parece temer los efectos de segunda ronda, esos que se producen como consecuencia de las revisiones o actualizaciones salariales y que desembocan en una espiral alcista de los precios más difícil de contener. De hecho, la presidenta de la entidad, Christie Lagarde, señaló ayer en su encuentro habitual con los periodistas tras el consejo de gobierno que “no estamos viendo efectos de segunda ronda”, aunque sí mostró su incomodidad por el incremento que se está produciendo de los “costes laborales unitarios” como consecuencia de la fortaleza del mercado de trabajo.

 

Por lo tanto, si la inflación, principalmente la subyacente, que es la más seguida por la entidad, no da muestras de contenerse este junio, los tipos volverán a repuntar en un cuarto de punto en julio, igualando los máximos históricos del 4,25%, marcados en el año 2000.

 

 

 

 

De hecho, los economistas de la institución han aumentado sus previsiones sobre la inflación subyacente, al tiempo que han revisado también a la baja sus estimaciones sobre el crecimiento económico.

 

En relación a la inflación subyacente, las nuevas previsiones la sitúan en un promedio del 5,1% este año, frente al 4,6% estimado en marzo. El año que viene, descenderá hasta el 3%, medio punto por encima de lo estimado el pasado marzo. “Hay todavía camino por recorrer”, señaló Lagarde en su encuentro habitual con los periodistas tras el consejo de gobierno.

 

A pesar de este jarro de agua fría, la banquera francesa sí que reconoció en el comunicado oficial que el endurecimiento de la política monetaria está afectando a toda la economía: “El endurecimiento de las condiciones de financiación es uno de los motivos principales por los que se prevé que la inflación continúe disminuyendo hacia el objetivo, ya que se espera que frene cada vez más la demanda”.

 

 

 

 

Las previsiones de crecimiento económico se han situado ahora en el 0,9% este año y el 1,4% el que viene. La eurozona entró técnicamente en recesión en el primer trimestre, al marcar una caída del PIB del 0,1%, la misma que reportó en el último trimestre de 2022.

 

La estrategia del BCE, por lo tanto, se ha separado de la Reserva Federal de Estados Unidos, que el pasado martes decidió hacer una pausa en el aumento del precio del dinero, aunque este se encuentra en un nivel superior, entre el 5%-5,25%.

 

A pesar de todo ello, en los mercados se especula con que el techo de tipos esté muy cerca y que, gracias a una desaceleración de la inflación en los próximos meses, el BCE los recortará para relanzar una economía que ya acusa debilidad. Un escenario que algunos cuestionan, ya que creen que unos precios elevados persistentes obligarán a la institución monetaria si no a aumentar más los tipos de interés, sí a mantenerlos en niveles elevados durante un tiempo prolongado para conseguir llevar la inflación al 2%.