Le informamos que en esta Web utilizamos cookies propias y de terceros para recabar información sobre su uso, mejorar nuestros servicios y, en su caso, mostrar publicidad mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Puede aceptar expresamente su uso pulsando el botón de “ACEPTAR” o bien configurarlas y seleccionar las cookies que desea aceptar o rechazar en los ajustes. Asimismo, puede obtener más información sobre nuestra política de cookies aquí.

Aceptar cookies

Diario de información económica del sector inmobiliario

17 Agosto 2022F03.22h

C

Opinión

07 JUL 2022
F16.00h

No siempre llueve a gusto de todos

Nunca más lejos de mi intención trasladar negatividad, aunque sí cierta preocupación por la situación que estamos viviendo buena parte del mercado inmobiliario industrial. Empezaré por el final: hay poca oferta y poca demanda.

 

Vamos a intentar contar los motivos. A pesar de que se siguen cerrando buenas operaciones, tanto logísticas como industriales, se percibe un frenazo importante, sobre todo desde el pasado mayo.

 

Un dato importante y significativo: las patrimoniales tienen plenamente ocupados sus inmuebles, y la poca construcción de obra nueva de la última década, ha provocado una falta de disponibilidad de inmuebles en alquiler. Por otro lado, la demanda ha disminuido, y se añade una realidad: es una demanda más débil.

 

Económicamente hablando, la inflación está provocando un importante incremento de precios en la mayor parte de productos, desde la alimentación hasta el precio por litro del combustible, desde el aumento de los suministros, como la luz o el gas, hasta cualquier producto de primera necesidad. Los tipos de interés suben, consecuentemente las hipotecas, los leasing y los créditos.

 

 

 

 

Si bien los fuertes aumentos del IPC benefician a los propietarios de inmuebles, la parte negativa es que la demanda de alquiler frena sus intenciones, sus estrategias empresariales. Y como digo, nunca llueve en contra o a favor de todos. Hay compañías y sectores que dada esta situación, se están beneficiando. Los grandes inversores, los fondos, y los sectores como la logística, el e-comerce, y otros como los laboratorios farmacéuticos no sufren del mismo modo.

 

No debería ser así, pero el Estado es otro al que le ha tocado apretarse el cinturón, y a pesar de que buena parte del precio del combustible son impuestos, y otros impuestos se derivan hacia el propio Estado, no es menos cierto que ahora le toca programar ayudas a las familias y empresas, una vez más tal como se hizo en plena pandemia.

 

Sin embargo, positivemos. Después de épocas de recesión, vienen etapas de recuperación. Es el ciclo de siempre. Las empresas que no puedan aguantar esta presión cerrarán y, consecuentemente y por desgracia, la oferta de inmuebles volverá a crecer. Los propietarios, empresas o familias que no puedan soportar la situación y la coyuntura, deberán tomar la decisión de vender sus inmuebles. Y llegarán épocas de nuevas iniciativas, de buenos emprendedores, la época a la que yo llamo de los valientes. Gracias a ellos y a todos los que han seguido, reconduciremos el mercado, y cerraremos el paraguas para que el sol nos ayude a recuperarnos y poner de nuevo las cosas en su sitio. 

 

Expuesta mi humilde opinión, quiero decir por último algo en lo que no estoy nada de acuerdo, y es que para que pasen estas etapas o épocas, se tenga que sufrir, unos para aguantar el paraguas, otros cerrarlo y hacer un cambio radical en sus costumbres, hábitos, resetear y formatear para seguir viviendo o, mejor dicho, sobreviviendo

...