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24 Septiembre 2021F14.06h

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Mercado

Por Marta Tamayo
19 Jul 2021
F04.55h
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De Tokio 1964 a 2020: dos juegos para cambiar una ciudad

Mientras que en 1964 la metropolis buscó lavarse la cara para convertirse en una urbe moderna y sacudirse la ocupación estadounidense, el reto de 2020 es, practicamente, pasar inadvertido.

tokio


Otros juegos para Tokio, sin tantas reformas. Tras un año de demora, los Juegos Olímpicos llegarán a Tokio el próximo viernes y la ciudad se ha puesto a punto para recibir a los atletas, aunque finalmente sin público, por el avance de la pandemia. Estos son los segundos juegos que celebra la capital de Tokio, pero en los últimos casi 60 años la urbe se ha transformado pasando de una ciudad de posguerra a una megaciudad tecnológica y la transformación urbana que trae la competición no tiene las líneas tan claras.

 

Mientras que en 1964 el objetivo era rehabilitar espacios degradados y modernizar la zona, ahora, Tokio se propuesto realizar unos Juegos Olímpicos sin causar grandes molestias a sus ciudadanos. Por ello, ha optado por reaprovechar espacios, rehabilitar y alguna nueva construcción.

 

La ceremonia de inauguración, junto a competiciones de atletismo y los partidos de futbol se jugarán en el principal estadio de la ciudad: el Estadio Nacional. El estadio fue construido en 1964 para alojar los primeros Juegos Olímpicos de la ciudad y ha sido modernizado para ponerse a punto para la cita de este año, aunque no siguiendo el plan inicial.

 

Las autoridades niponas presentaron una remodelación del estadio que requería una inversión de 2.000 millones de dólares, pero ante el rechazo de la población se optó por rebajar el presupuesto del plan y hacer un reacondicionamiento más modesto.

 

Este no ha sido el único plan que las autoridades locales han tenido que cambiar sobre la marcha. La villa olímpica construida en el distrito portuario de Harumi, que cuenta con 3.800 unidades, un salón central y gimnasio, entre otras instalaciones, ha registrado varios retrasos a causa de la pandemia y no ha podido integrarse en la vida de la ciudad como era la primera intención.

 

 

 

 

Tras la finalización de las competiciones, los activos serán reformados para alojar viviendas. Se prevé que las unidades entren en el mercado, tanto de venta como de alquiler, en primavera de 2024. Otro de los cambios que se ha realizado en toda la ciudad es la mejora de la accesibilidad para las personas en silla de ruedas.

 

Bajo la promesa de hacer unos juegos “compactos”, la ciudad ha reaprovechado otras instalaciones que también fueron usadas para los Juegos Olímpicos de 1964. Uno de ellos es el Gimnasio Nacional Yoyogi, donde se jugarán los partidos de balonmano o el Gimnasio Metropolitano de Tokio, que en 1964 alojaron las competiciones de gimnasia y este año harán de escenario de las competiciones de tenis de mesa.

 

Aunque no todos los centros serán reaprovechados, la ciudad también ha apostado por crear nuevas instalaciones. Una de ellas es el Arena Ariake con capacidad para 15.000 personas donde se jugará voleibol y baloncesto sobre silla de ruedas. Otros desarrollos especialmente diseñado para los Juegos Olímpicos es el parque Sapporo Odori, un espacio de 7,8 hectáreas y 1,5 kilómetros de largo, donde se realizará la maratón.

 

 

 

Los Juegos Olímpicos de 2020 se presentaron a la población con la promesa de ser “compactos” y con un plan de reformas y nuevas construcciones mucho menos ambicioso que el realizado en 1964. Si en hace más de cincuenta años se presentaron los juegos bajo el lema de Más rápido, más alto y más fuertes, ahora el Comité Olímpico buscaba demostrar que las grandes capitales maduras pueden alojar la competición los juegos con las mínimas alteraciones.

 

En 1964, los Juegos Olímpicos sirvieron para revitalizar una ciudad de posguerra. El gobierno aceleró la construcción de carreteras, mejoró el sistema hidráulico de la ciudad y amplió el metro. Se sucedió la construcción de rascacielos como el hotel New Otani, que en su momento ostentó el título del edificio más alto de Japón.

 

La ocasión también supuso una oportunidad para que los destacamientos militares de Estados Unidos que se mantenían en la ciudad fueran desapareciendo. Además, sirvió para atraer población joven a los barrios de Shibuya, Yoyogi y Harajuku, donde se realizaron la mayor parte de las reformas.

 

 

El distrito olímpico se lava la cara

Aunque los mayores planes de renovación de la ciudad se están dando en el barrio de Shibuya, la zona rehabilitada tras los juegos de 1964 que rodea el Estado Nacional. El distrito está inmerso en un plan de rehabilitación de quince años La primera parte se completó en 2012, con la puesta en marcha del edificio Shibuya Hikarie, de 183 metros de altura, que cuenta con un centro comercial y más espacio terciario para realizar conferencias y exposiciones.

 

El otro edificio de uso terciario del distrito fue inaugurado en 2017, bajo el nombre de Shibuya Cast y aloja 18 pisos de tiendas, cafes, restaurantes y otros espacios de ocio. Además, ofrece cuenta con oficinas que atraen compañías de industrias culturales y start ups. Al año siguiente, la ciudad puso en marcha Shibuya Stream, un espacio sobre la estación de ferrocarril y buscaba ocupar espacios desaprovechados.

 

 

 

 

En 2019, en lo que iba ser la puesta a punto de la ciudad para los Juegos Olímpicos, se sucedieron las inauguraciones de nuevos espacios en el distrito. Uno de ellos fue la construcción de Shibuya Screambe Square, que, con 230 metros de altura, se convirtió en el inmueble más alto del barrio. El rascacielos cuenta con 47 plantas de uso industrial y comercial.

 

A este activo se añadió el edificio Shibuya Fukuras, con 18 plantas dedicadas a uso comercial, y Shibuya Parco, otro centro comercial dedicado a marcas de lujo. Además, se renovó la estación de metro y se remodelo el espacio del parque Miyashita, un espacio que ha sido elevado para colocar un centro comercial debajo. Más allá de los juegos, el distrito espera incorporar hasta 2024 tres rascacielos más y la reconstrucción de la estación central.

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