Opinión

Alojamiento Flexible: la oportunidad que España tiene que liderar

Alojamiento Flexible: la oportunidad que España tiene que liderar

Carlos Pérez-Lanzac

23 sep 2025

En el mercado inmobiliario global hay una demanda que avanza a toda velocidad y que España tiene que liderar: el alojamiento flexible con servicios premium, ya sea en formato branded residences, senior living o propuestas residenciales que avanzan a un modelo de suscripción con servicios hoteleros. Se trata de nuevas soluciones de alojamiento que responde a transformaciones profundas en la sociedad, sean motivadas por un aumento de la conexión física y online, la movilidad laboral y el teletrabajo, la demanda de experiencias personalizadas o por una mayor calidad de vida de la población durante más años, y que ha conquistado a inversores y usuarios en todo el mundo.

 

En España, la oportunidad es enorme, habiendo una importante carencia de oferta que satisfaga la actual demanda. Datos de la consultora Cbre señalan que la inversión en living alcanzó los 1.700 millones de euros en el primer semestre de 2025, un 14% más que en el mismo periodo de 2024. Dentro de este paraguas, el flex living es la categoría que más interés despierta: ha multiplicado por cinco su stock desde 2020 y se prevé que lo triplique de nuevo hasta 2028. El apetito inversor está ahí, la demanda también. Lo que falta es un marco regulatorio homogéneo que dé seguridad a los proyectos y acelere su desarrollo uniforme a escala en todo el territorio.

 

Las cifras muestran, además, una concentración clara: Barcelona, Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia registran las mayores tasas de ocupación y los precios medios más elevados, así como estancias más prolongadas. El perfil de usuario de estos alojamientos de corta y media estancia es, en buena medida, un visitante de alto impacto económico, que se desplaza por múltiples motivaciones: formativas, idiomáticas, culturales, de salud y bienestar, deportivas, profesionales o vinculadas al turismo de negocios y Mice, y que demanda soluciones alojativas adaptadas a este estilo de vida flexible.

 

 

 

 

 

La principal dificultad de este mercado en España es la dispersión normativa. Cuando estos activos se desarrollan en suelo terciario, las competencias recaen en las comunidades autónomas, lo que genera un mapa de casuísticas muy diverso. En Andalucía, por ejemplo, el uso y disfrute de un turista residencial está limitado a 60 días; en Canarias, en cambio, se permite hasta seis meses. Esta asimetría complica tanto la planificación de los operadores como la toma de decisiones de los inversores institucionales, que buscan certidumbre.

 

Cuando los proyectos se levantan en suelo residencial, la situación no es más sencilla: al no existir en la inmensa mayoría de España una unidad de explotación en ese uso, cada propietario puede disponer de su vivienda de manera individual, lo que desvirtúa la lógica de producto integrado con servicios comunes, clave en el concepto de branded residences, senior living u otros. De modo que los proyectos que quieran combinar idealmente ocupaciones de corta y media estancia en inmuebles en varias ubicaciones a nivel nacional, bajo una marca y misma promesa de servicios, se hacen realmente complicados pues estarán condicionados urbanísticamente.

 

Además, a este mercado le ha pesado la sombra de la vivienda de uso turístico, un término que genera ruido político y social en las grandes urbes españolas, como Madrid o Barcelona, pero que en realidad está muy alejado de lo que hablamos aquí. La sobre-regulación surgida de ese debate ha terminado por afectar a propuestas altamente profesionalizadas que poco tienen que ver con el alquiler vacacional tradicional y que sí pueden aportar soluciones de valor al mercado residencial y al desarrollo urbano.

 

El alojamiento flexible con servicios o servicios premium no compite con la vivienda habitual. Responde a una demanda de corta y media estancia de perfiles muy concretos: profesionales en movilidad, seniors que buscan un estilo de vida con servicios asociados, inversores internacionales que desean un modelo híbrido entre vivienda y hospitalidad.

 

 

 

 

El valor diferencial de estos activos está en su capacidad de ofrecer comunidad, servicios avanzados y flexibilidad contractual: desde espacios de coworking, gimnasios o wellness, hasta conserjería digital, mantenimiento, limpieza o acceso a experiencias exclusivas. Es, en definitiva, un modelo que combina el confort de un hogar con la practicidad y servicios de un hotel.

 

Los datos lo corroboran: el perfil medio de la demanda es joven, internacional y en gran medida soltero, con una media de 31 años y un 61% de usuarios procedentes del extranjero. Esta nueva generación no quiere atarse a contratos largos ni a hipotecas, pero sí exige calidad, diseño y servicios a la altura.

 

Costa y grandes ciudades: dos mercados en distinta velocidad

La concentración actual de proyectos evidencia el potencial aún por desarrollar. El 90% de las camas de flex living en España se localizan en Madrid, Barcelona, Málaga y Valencia. Sólo en Andalucía once proyectos de residencias con marca se ubican principalmente en la Costa del Sol y uno en Cádiz, donde la demanda internacional ya está consolidada. Seguirán creciendo.

 

Esto demuestra dos cosas: por un lado, que las grandes ciudades son polos naturales para este tipo de producto, gracias a la movilidad profesional y el atractivo para expatriados; por otro, que los destinos maduros del litoral español tienen un recorrido inmenso para albergar propuestas de branded residences, senior living y apartamentos con servicio de primer nivel. Y es aquí donde la regulación debería facilitar, no frenar, la llegada de inversión.

 

España, como potencia turística mundial de primer orden y líder indiscutible en volumen de pernoctaciones en alojamiento flexible, no puede permitirse desaprovechar esta oportunidad. Contamos con todos los ingredientes: atractivo internacional, infraestructuras consolidadas, seguridad, calidad de vida, cultura y patrimonio, y un tejido inmobiliario e inversor cada vez más sofisticado en estas verticales. Lo que falta es armonizar las reglas del juego, garantizar seguridad jurídica y diseñar marcos normativos que diferencien claramente estos activos altamente profesionalizados. Solo así podremos convertir este volumen de demanda en un motor de desarrollo urbano, empleo, bienestar y competitividad para España.

 

Carlos Pérez-Lanzac

Carlos Pérez-Lanzac

Diplomado en Turismo por Eusa (Universidad de Sevilla), BA Hons en gestión de compañías turísticas por University College Birmingham (Reino Unido) y MBA Internacional por IE Business School, Pérez-Lanzac inició su carrera profesional en la multinacional TUI como director de operaciones y desarrollo de negocios. Posteriormente, ejerció cargos de responsabilidad en Vime Hotels&Resorts en Italia y también fue miembro del consejo de la Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (Fevitur). En la actualidad, ejerce principalmente como fundador de Caleta Homes, operador de apartamentos turísticos boutique, y de Vitur Summit, congreso a nivel europeo de alojamiento flexible. Es secretario general de StayAlliance, asociación profesional de alojamiento de corta y media estancia en España. Además, es miembro de la comisión de Turismo de Cesur, parte del comité directivo de European Holiday Home Association (Ehha), miembro del consejo de Asociación de Profesionales de Viviendas y Apartamentos Turísticos de Andalucía (Avvapro). Se define como un apasionado del sector y de su tierra.