WeWork es uno de los gigantes mundiales del negocio del coworking. Esta compañía, con sede en Brooklyn, ha conseguido cautivar a gigantes como Spotify, Salesforce, Microsoft, Bank of América o KPMG, que han contratado sus servicios para algunas de sus filiales en todo el mundo.
La firma japonesa ha aprobado una línea de financiación de 5.000 millones de dólares (4.487 millones de euros) y ha rebajado la valoración de la compañía hasta los 8.000 millones de dólares (7.180 millones de euros).
El acuerdo valorará la compañía en 8.000 millones de dólares (7.100 millones de euros), desplomando su valoración, que ascendió a 47.000 millones de dólares (42.600 millones de euros) en enero.
El rescate del gigante tecnológico japonés evidencia la caída del gigante de los coworkings, que llegó a estar valorado en 47.000 millones de dólares (42.600 millones de euros) en enero.
El operador de coworkings ha alquilado un edificio de más de tres mil metros cuadrados mientras hace frente a su mayor crisis tras cancelar su salida a bolsa.
El Corte Inglés ha lanzado una unidad de negocio de real estate para la promoción y gestión de activos inmobiliarios, mientras que el gigante del coworking ha decidido no dar el salto al mercado continuo por la pérdida de confianza de los inversores y la caída en la valoración de la empresa.
El inmueble, situado en el número 50 de la calle Bothwell, es propiedad de fondo de inversión Fore Partnership y cuenta con una superficie de 77.000 metros cuadrados.
En la misma zona queda un tercer inmueble, conocido como WIP, con 4.500 metros cuadrado, todavía en alquiler y que no está incluido en esta transacción.
Los despidos pueden llegar a afectar a 2.000 personas en todo el mundo, un 16% de la plantilla de la compañía. La empresa también ha cancelado el WeWork Global Summit 2020.
La decisión se produce una semana después que Adam Neumann abandonara su cargo de consejero delegado, tras la pérdida de confianza de los inversores y la caída en la valoración de la empresa.
El hasta ahora máximo responsable de la compañía seguirá ligado a la empresa como presidente no ejecutivo. Artie Minson y Sebastian Gunningham le revelarán en el cargo.
Adam Neumann se convertirá en presidente no ejecutivo de la empresa matriz de WeWork, We Company. Sebastian Gunningham y Artie Minson ejercerán de codirectores ejecutivos provisionales a la espera de encontrar un consejero delegado permanente.
Intu ha recibido luz verde para desarrollar su proyecto de 235.000 metros cuadrados en la Costa del Sol, mientras WeWork se ha visto obligado a retrasar su salida a bolsa tras rebajar su valoración.
La compañía especializada en espacios de coworking ha pasado de estar valorada en 42.700 millones de dólares (38.684,4 millones de euros) a valer 11.600 millones de dólares (10.509 millones de euros).
El fundador y máximo accionista de la compañía, Adam Neumann, ha visto reducido a la mitad su poder de votación, no podrá escoger a su sucesor en la empresa y no podrá decidir sobre los inmuebles de su propiedad que alquila a través de WeWork.
Los bonos de la compañía han caído tres centavos en el último mes, hasta cotizar a 98 centavos. La rentabilidad, por su parte, ha pasado del 8,1% al 8,3%.
La compañía tenía previsto iniciar esta semana una ronda de contactos con analistas, pero la fría acogida de los inversores tras presentar el folleto de salida a bolsa puede comportar un cambio de planes para la empresa.
A punto de salir a bolsa con una valoración muy por debajo de las previsiones iniciales, el grupo estadounidense se enfrenta a las dudas de los analistas sobre su modelo, que ha revolucionado el negocio global de las oficinas.
Los primeros estudios de mercado revelan una estabilización en los precios de la vivienda en las grandes ciudades. Al mismo tiempo, WeWork estudia rebajar su valoración antes de salir a bolsa, ante la falta de confianza de los inversores.
La reducción de la valoración, a prácticamente la mitad desde enero, se debe a la incertidumbre de los inversores ante el modelo de negocio de la compañía y sus crecientes pérdidas.
La compañía también ha adquirido la start up de acceso electrónico a los edificios Waltz y SpaceIQ, una plataforma de gestión de activos inmobiliarios.
La compañía liderada por Adam Neumann está ultimando su salto a bolsa con pérdidas millonarias trimestre tras trimestre y no prevé revertir la situación, por lo que puede necesitar “financiación adicional”.
La compañía ha duplicado sus ingresos en los seis primeros meses del año, hasta 1.373 millones de euros, pero también ha visto como los gastos crecían en la misma proporción.
La compañía fue valorada en 47.000 millones de dólares (42.064,1 millones de euros) en una ronda de financiación. Sin embargo, la empresa ha sido sujeto de numerosos debates sobre la sostenibilidad de su modelo.
El objetivo es evitar que el salto al mercado defraude y la compañía acabe cotizando por debajo de la apertura, como ha pasado con otros negocios muy conocidos, pero altamente deficitarios.